M. FONTÁN/A.G./M.M. - VIGO/AROUSA
Las autoridades judiciales de Gibraltar condenaron ayer a 90 días de prisión eludibles con el pago de una multa de 5.000 libras (unos 5.500 euros) a los dos narcotraficantes gallegos detenidos el pasado lunes tras una persecución de una patrullera de la Guardia Civil cuyos cuatro agentes causaron un incidente al entrar en aguas territoriales del Peñón en el transcurso de la operación: de hecho, llegaron a estar retenidos durante más de dos horas. Los condenados son José Antonio Falcón Outeda, de 33 años de edad y residente en A Illa de Arousa, y Francisco Javier Otero Magdalena, un grovense de 40 años que supuestamente pertenece al clan "Los Rubios" y que había salido de la cárcel hace apenas una semana: ambos fueron sentenciados por introducir en Gibraltar una embarcación no autorizada, y no por tráfico de drogas, ya que las autoridades no hallaron ningún tipo de sustancia estupefaciente en la inspección que realizaron del barco, una lancha rápida semirrígida equipada con un potente motor.
La condena de tres meses de cárcel dictada por el Tribunal de Justicia de Gibraltar puede ser sustituida por la multa de 5.000 libras. En todo caso, los dos gallegos no habrían logrado reunir ayer esa cantidad de dinero para quedar en libertad, según informa Europa Press. La lancha intervenida a estos dos arousanos es, según diversas fuentes, similar a las que se utilizan para el transporte de hachís o de otro tipo de sustancias: son embarcaciones conocidas como ´gomas´ por el material del que están compuestas, pero provistas de motores fueraborda que les permiten alcanzar elevadas velocidades.
Sobre el incidente provocado debido a la incursión de los cuatro guardias civiles en el puerto gibraltareño se pronunció ayer el comisario de la Policía de Gibraltar (Royal Gibraltar Police), Louis Wink. El mando policial insistió en que es "infundado e incierto" que hubiera "señales acústicas o luminosas" para informar a la Policía gibraltareña de que los agentes españoles "realizaban una persecución en aguas gibraltareñas".
Según Wink, la Policía de El Peñón tuvo conocimiento de la presencia de los guardias civiles en el puerto a través de la llamada de un particular, que alertó de la situación. Añadió que los agentes españoles "estaban en estado de ´shock´ al comprobar que se hallaban en el puerto de Gibraltar". "Uno de ellos me dijo: ´lo siento, señor comisario, creo que nos hemos metido hasta la cocina", afirmó Wink, para concluir señalando que las relaciones policiales entre España y Gibraltar "continúan siendo excelentes".