EFE - MIAMI
Una española de 45 años, María del Carmen Blanco, y sus tres hijos, de 19, 18 y 16 años, murieron al estrellarse la avioneta en la que viajaban en el lago Russell, ubicado en el centro del estado de Florida (EE UU). El trágico siniestro que le costó la vida a los cuatro miembros de esta familia originaria de Valladolid –el mayor de los hermanos era quien pilotaba el aparato– se produjo el lunes, pero no fue hasta ayer cuando los equipos de rescate localizaron los cadáveres en el agua.
La policía se centró ayer en las tareas de recuperación de los cuerpos. El avión alquilado –un Cessna 172 de cuatro plazas– había despegado de Walt Disney World y volaba de regreso a la ciudad de Fort Lauderdale (norte de Miami), cuando, por causas desconocidas, cayó sobre el lago, indicó el Consejo Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) de Estados Unidos.
La avioneta, de una escuela de vuelo de Fort Lauderdale, desapareció del radar en la noche del lunes pasado. El aparato se precipitó sobre las aguas del lago Russell, donde el equipo de rescate recuperó restos del fuselaje del avión a dos metros de profundidad. "Ahora mismo nuestra prioridad es encontrar restos humanos", señalaba un portavoz de la oficina del alguacil del condado de Osceola poco antes de que se localizaran los cuerpos.
Piloto
El joven de 19 años que pilotaba la avioneta, propiedad de la compañía Airborne Sustems Inc., que alquila regularmente los aparatos a la escuela de vuelo de Fort Lauderdale, acababa de obtener su licencia de piloto. El chico ingresó en junio pasado en la escuela de aviación de Fort Lauderdale y residía en un apartamento de Pompano Beach, al norte de Miami. De acuerdo con las normas de la Administración Federal de Aviación (FAA, en inglés) de EE UU, se exigen cuarenta horas de capacitación, veinte horas de vuelo con instructor y diez horas solo, además de tres horas de vuelo nocturno, para poder obtener la licencia.
La tragedia causó gran conmoción en la localidad vallisoletana de Laguna de Duero, de donde eran las víctimas. El esposo y padre de los fallecidos partió el martes hacia Estados Unidos.