REDACCIÓN - VIGO
Nuevo caos circulatorio en la frontera con Portugal. Miles de conductores gallegos que se desplazaron durante el día de ayer al país vecino, aprovechando la jornada festiva, tuvieron que armarse de paciencia y templar sus nervios para soportar estoicamente las enormes retenciones y atascos de vehículos que se produjeron en la autopista de Oporto a Vigo.
Aunque fuentes de la Guardia Civil de Tráfico no consideraron las enormes retenciones de ayer como un hecho fuera de lo habitual, tras ser preguntados por FARO, por tratarse de un día festivo, ya es una constante que los conductores gallegos tengan que sufrir este tipo de atascos cuando viajan a Portugal en jornadas que no son laborables. El regreso a sus hogares suele convertirse a menudo en una auténtica tortura.
Y es que miles de gallegos padecieron ayer hasta tres cuartos de hora de enormes retenciones en la zona próxima a Vila do Conde y en la localidad de Valença, cerca del peaje, hubo un colapso de tráfico que no se solucionó hasta que transcurrió más de una hora. La desesperación fue una constante en numerosos turismos.
Muchos conductores tuvieron que pasar más tiempo en sus vehículos en las carreteras portuguesas, viendo cómo pasaban las horas, que en aquellas localidades lusas a las que acudieron para pasar una jornada agradable con sus familiares.
En otros pasos fronterizos, sin embargo, no se produjeron estos problemas de circulación. Es el caso de la Ponte da Amizade, entre Goián y Vilanova de Cerveira, o el de Arbo, donde no hay tanta concentración de vehículos como en el puente internacional de Tui, que enlaza con la autopista.