C. GARCÍA - PONTEVEDRA
De nuevo un Tribunal Superior de Justicia vuelve a enmendarle la plana a un jurado popular. En este caso ha sido el de Cataluña quien ordena repetir el juicio contra un ciudadano francés acusado de matar a golpes a un pontevedrés, José Manuel Domínguez Gregorio, en una masía abandonada de Puigcerdá (Girona) el 3 de marzo de 2007. Un caso que guarda similitudes con el del crimen de la calle Oporto en Vigo y que vuelve a poner en tela de juicio a los tribunales populares.
El propio acusado, Michel Blin, reconoció en una primera declaración que fue él quien acabó con la vida de José Manuel Domínguez Gregorio, de 60 años y natural de Crecente (Pontevedra), una localidad que abandonó hace años sin que su familia volviera a tener noticias de él hasta marzo de 2007, cuando las autoridades les comunicaron que el cuerpo de esta persona había sido hallado sin vida en el interior de una masía abandonada en la comarca del Cerdanya, en el Pirineo catalán. El cadáver mostraba signos de violencia. Días después un indigente que residía con él en esta masía abandonada, Michel Blin, reconocía ante los Mossos d´Esquadra y en el juzgado que había sido el quien agredió al pontevedrés.
Una versión que Blin negó posteriormente y también durante el juicio con jurado popular que por estos hechos se celebró en la Audiencia de Girona a principios de año. En abril de 2009, este tribunal dictaba sentencia en base al veredicto emitido por el jurado. Pese a establecer como hechos probados que Michel Blin "agredió con un objeto contundente de desconocidas características a José Manuel Domínguez Gregorio" quitándole la vida a consecuencia de este ataque, el veredicto señalaba que el acusado no tuvo "intención de causarle la muerte" ni pudo llegar a pensar que "ese resultado se produciría".
Todo ello pese a que el jurado también consideró probado que el agresor asestó "unos diez golpes de gran intensidad en la cabeza y tronco que le provocaron un shock politraumático" a consecuencia del cual la víctima falleció.
Un veredicto en base al cual el tribunal no pudo más que absolver a Michel Blin de las acusaciones de asesinato y homicidio que le imputaban tanto la acusación particular y el fiscal.
El jurado argumentaba que el acusado "era consciente de la agresión" pero "no tenía ánimo ni intención de matar" porque "sus facultades mentales estaban considerablemente disminuidas a consecuencia del consumo habitual de alcohol; y que entre acusado y víctima existía una relación de afecto, lo que hace pensar que la intención de Michel Blin no era la de acabar con la vida de Domínguez Gregorio.
Tras conocer la sentencia, tanto la familia de la víctima –representada por el abogado Celestino Barros–, como el Ministerio Público recurrieron. El Tribunal Superior de Cataluña declara la nulidad de la sentencia y ordena que se proceda a la celebración de un nuevo juicio oral ante un jurado integrado por miembros diferentes y por otro magistrado en esta misma Audiencia Provincial.