REDACCIÓN - VIGO
La Policía Nacional está estrechando el cerco sobre los cuatro encapuchados que mantuvieron secuestrada durante casi 24 horas a Saray Seoane, hija del administrador de astilleros MCíes y directiva en esta misma empresa de Vigo, donde es jefa de personal. Las indagaciones en relación con este rapto están rodeadas de un gran mutismo, pero ha trascendido que los captores llegaron a pedir una cifra millonaria para liberar a la mujer, a la que finalmente abandonaron en la autovía de O Salnés sin ninguna cantidad a cambio al verse presionados por las fuerzas de seguridad. Otro dato clave es que se descarta que el rapto tenga relación alguna con la delicada situación que atraviesa el astillero, en suspensión de pagos, y fuentes de la investigación lo vinculan al entorno personal de la víctima, concretamente a sus relaciones "actuales y anteriores", según pudo saber este periódico.
El Juzgado de Instrucción número 5 de Vigo se ha hecho cargo de la investigación de este secuestro exprés. Fuentes policiales consideran "chapucera" la acción de los autores, a los que no consideran profesionales, sobre todo por su vacilante actitud en relación con la cantidad que exigían para liberar a Saray Seoane, de 36 años y que, según fuentes cercanas a la familia, ayer permanecía rodeada de los suyos "reponiéndose del susto". Los captores abrieron la negociación con una cantidad desorbitada que al parecer llegaba a los dos millones de euros, pero a medida que iba aumentando el seguimiento de la Policía Nacional –a la investigación del grupo UDEV de la comisaría viguesa se ha unido un equipo especializado de Madrid– también fueron rebajando sus pretensiones económicas. Hasta el punto de que habrían reducido la cantidad a 500.000 euros. Todo apunta a que los encapuchados llegaron a fijar con la familia de la mujer un lugar para la entrega del dinero. Los allegados de la víctima avisaron a la Policía y estaba previsto que a ese encuentro acudiera un familiar acompañado por un agente de paisano.
Pero esta cita nunca se llegó a producir. Las mismas fuentes apuntan a que la presión policial provocó que los captores liberaran a la mujer sin entrega de dinero de por medio. "Tenemos una idea muy clara de quiénes son", aclaran. La Policía, que no obvia en sus indagaciones que un ex compañero sentimental de la mujer está en prisión por tráfico de drogas, lo que preocupaba a sus allegados, considera que el móvil del secuestro está en el entorno de la víctima. Personas cercanas a la familia opinan lo mismo. "Es un tema de relaciones personales", señalan. La mujer, según pudieron comprobar los agentes, no había sufrido amenazas con anterioridad.