U. FOCES/G. PORTO - VIGO
La Guardia Civil y la Policía Judiciaria de Portugal investigan un secuestro a tiros ocurrido en la madrugada de ayer en las proximidades del aeropuerto vigués de Peinador, que acabó con el hallazgo de la víctima herida y maniatada abandonada a pocos metros de su vehículo, al que prendieron fuego, en la localidad lusa de Vidago.
Los hechos tuvieron lugar sobre las 4.30 horas de la madrugada. Un ciudadano portugués, identificado como A.B.P., de 38 años, con antecedentes policiales en España y Portugal por tráfico de droga, abandonaba el hostal cuando su vehículo era interceptado por otro, también de matrícula portuguesa, ocupado por cuatro personas.
Los asaltantes se bajaron del coche y pistola en mano, tras realizar varios disparos, lo capturaron y lo subieron al automóvil, mientras que uno de ellos se pasaba al de la víctima, huyendo ambos vehículos por la AP-9 en dirección a Portugal, según la versión de varios testigos.
Varios particulares alertaron al 112 de que había ocurrido un tiroteo en el exterior de un motel cercano a Peinador, e incluso alguno solicitó una ambulancia porque al parecer había un herido. Sin embargo el servicio sanitario era anulado poco después, ya que en el lugar no quedaba nadie. Hasta la zona se desplazaron varias patrullas de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, que finalmente se hizo cargo de la investigación ya que los hechos ocurrieron en el término municipal de Mos, demarcación de la Benemérita.
Las fuerzas de seguridad españolas solicitaron colaboración a las portuguesas, pues todo indicaba que secuestradores y secuestrado estaban en Portugal. Horas después la víctima aparecía maniatada, amordazada y malherida en la localidad lusa de Vidago, próxima a Sanabria. Los bomberos, que acudieron a sofocar el incendio de un vehículo en una zona boscosa, lo hallaron maniatado y amordazado en las inmediaciones sobre las dos de la tarde.
El hombre, que no presentaba heridas de bala, recibió una brutal paliza y permanece ingresado en un hospital luso donde se le apreciaron diversas fracturas. Además habría sufrido también vejaciones sexuales.
Sus presuntos secuestradores y agresores ya habrían sido identificados, si bien anoche aún no había trascendido ninguna detención. La víctima residía en la localidad de Gondomar, próxima a Oporto y es comercial de una empresa de venta de vehículos.