C. GARCÍA - PONTEVEDRA
Antonio Pouso Aido, el joven de Vilanova de 22 años que en septiembre de 2007 acabó con la vida de Christian Willisch Diz, vecino de A Illa, ha sido condenado por la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra a una pena de 19 años y medio de prisión como autor de un delito de asesinato y otro de amenazas. El joven isleño tenía 18 años de edad cuando falleció a consecuencia de una "certera" cuchillada en el corazón que le asestó Antonio Pouso, según recoge la sentencia.
El jurado popular ya había dictado su veredicto al finalizar el juicio que se celebró en Pontevedra hace dos semanas. En él, además de la culpabilidad del acusado, se establecía que había actuado de forma alevosa, lo que abría la puerta a una condena por asesinato. Tan sólo restaba que el magistrado diera forma a las decisión del jurado en esta sentencia fijando la pena que deberá cumplir Antonio Pouso. Finalmente serán 18 años por el delito de asesinato y otro año y medio más por amenazas.
Según los hechos declarados probados por el jurado, en la madrugada del 8 de septiembre de 2007 el acusado se dirigió a la discoteca "Ilusión", en la entrada del puente de A Illa, en donde momentos antes había tenido un altercado con Christian Willisch y sus amigos, por lo que regresó con una pistola de balines "que parecía de fuego real". Antonio Pouso llegó a poner el arma "en la cabeza de Christian, asustándole al tiempo que le decía que le iba a pegar dos tiros". Un enfrentamiento que terminó al llegar la Guardia Civil.
Tres horas más tarde los dos grupos se volvieron a encontrar en la bocatería "Troula" de Vilanova, volviendo a surgir los problemas entre ellos, por lo que dos jóvenes de Vilanova y otros dos del grupo de A Illa, entre los que se encontraban Antonio Pouso y Christian Willisch, decidieron salir al exterior del local para dirimir sus diferencias. Antonio cogió un cuchillo de 10,4 centímetros de hoja utilizado para cortar los bocadillos y lo ocultó en su antebrazo. Fue el arma que utilizó en el exterior para asestar una puñalada a Christian en el corazón que acabó con su vida.
El fallo establece que el ataque fue tan rápido que la víctima "no pudo hacer nada para defenderse, ni siquiera proteger con sus brazos las partes vitales de su cuerpo", tal y como pone de manifiesto el hecho de que no mostrara heridas de defensa, por lo que se estima la alevosía.
Tal y como había dictaminado el jurado, la sentencia tampoco recoge como circunstancias atenuantes o eximentes el estado de embriaguez en el que, según el acusado, se encontraba aquella noche, puesto que no se aprecia "la más mínima base probatoria" sobre este extremo.
Tampoco se tienen en cuenta en beneficio del acusado la supuesta superioridad por parte del grupo de A Illa (la sentencia establece que la pelea en el exterior era en una proporción de dos a dos). A la hora de imponer la pena se tuvo en cuenta que "no se observó en el acusado la exteriorización de la más mínima emoción a lo largo del juicio, y destaca "la brutalidad" con la que actuó el acusado, un joven de 20 años frente a otro de 18.