U. FOCES - VIGO
El abordaje del pesquero San Miguel y los 3.500 kilos de cocaína que transportaba hacia Galicia, con la detención de 15 tripulantes a bordo (todos venezolanos menos dos gallegos y un italiano) realizado en junio de 2008 por el Servicio de Vigilancia Aduanera, ha llevado a la desarticulación en tierra de tres organizaciones gallegas, algunos de cuyos presuntos jefes carecen de antecedentes aunque estaban en el punto de mira de las fuerzas antidroga desde hace años.
Un "bombardeo" de 3.500 kilos de cocaína en el Atlántico; la muerte de un gallego acribillado a balazos en un ajuste de cuentas en Venezuela, las revelaciones de un autoinculpado que implica a agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera "comprados" por sus jefes; la avería y posterior hundimiento de dos lanchas rápidas de clanes gallegos que debían recoger la droga y trasladarla a Vigo o Arousa, son algunos de los ingredientes que han llevado al juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco a dictar auto de procesamiento por tráfico de drogas y blanqueo de capitales contra una treintena de personas, la mayoría integrantes de dos organizaciones arousanas.
El primer grupo estaría liderado por José Constante Piñeiro Búa, "Costiña", a quien se atribuyen las comunicaciones entre el San Miguel y las dos lanchas, contactos con proveedores colombianos y un contrato para sacar de entre 15 y 20 toneladas de cocaína desde Sudamérica al año. Trabajó con Sito Miñanco y ha estado en prisión por tráfico de drogas. Sería. Además, uno de los financieros de la operación y quien según el juez "directamente pagó a funcionarios del Servicio de Vigilancia Aduanera de A Coruña y Vilagarcía". Fue detenido en Francia en un Ferrari con grandes cantidades de dinero.
Su brazo derecho y socio, según el auto, es Óscar Manuel Rial Iglesias, "El pastelero", sin antecedentes, aunque su hermano Gerardo (imputado ahora con él por blanqueo) fue detenido y estuvo en prisión por narcotráfico. Además de financiar la operación, se encargaría de controlar a no menos 40 personas encargadas de desembarcar la droga y guardarla en tierra. Participaría en la logística con astilleros y embarcaciones. El tercero del grupo es José Andrés Bóveda Ozores, "Charly", sin antecedentes. Tiene un astillero en Cambados y barcos de recreo que, según el juez, le permitirían enmascarar el abastecimiento de vituallas y gasolina de las narcolanchas en el mar.
El segundo clan desarticulado es el de "Os Cañóns", de A Illa. Francisco Padín Fernández, "El pardillo" y los hermanos Juan Carlos y Francisco Cañón García (sólo este último tiene antecedentes) proporcionarían marineros, realizarían contravigilancias con sus embarcaciones y patronearían lanchas. Paco Cañón, detenido junto al italiano Marco Fabrizi y el boirense "arrepentido" José Luis Fernández Tubío, acudieron con una lancha rápida del italiano al encuentro de la Delfín y el Sanmiguel para recoger el alijo, aunque tuvieron que hundirla por avería. Iban a cobrar 40.000 euros, según el auto de procesamiento.