EFE - HUESCA
Las rencillas entre los habitantes de Fago se pusieron ayer en evidencia en la Audiencia de Huesca que juzga a Santiago Mainar por el asesinato del anterior alcalde, Miguel Grima. Varios testigos negaron la existencia de un grupo organizado de oposición al regidor en la localidad y también que hubiera algún tipo de celebración o de jolgorio en el bar del pueblo tras conocerse su muerte. Si bien la dueña de una gasolinera declaró que oyó a un cazador decir que había que pegar cuatro tiros a Manuel Grima.
Los dueños del bar, Mónica Crespo y Miguel Ángel Molinero, resaltaron que en su establecimiento no se desarrollaban reuniones de ningún grupo opositor al alcalde. Reconocieron tener problemas con el regidor, pero por motivos de gestión municipal. Su marido, Miguel Ángel Molinero, manifestó que Santiago Mainar y Grima tenían problemas judiciales, pero ha recalcado que nunca oyó amenazas por parte del guarda forestal,
Respecto a las amenazas de las que era objeto el alcalde, la testigo Inmaculada Guallar, dueña de una gasolinera, explicó que oyó a un cazador llamado Juan Carlos decir, textualmente, que "tenía que pegarle cuatro tiros al alcalde de Fago y tirarlo al barranco", y a otros que "había que cargarse" al edil.