M. FONTÁN - VIGO
Once años de prisión y el pago de una multa de 6.000 euros. Ésta es la pena impuesta por la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra a Sabino Luis A.C., Metralletas, antiguo miembro de la Legión Francesa y ex mercenario, por dedicarse al tráfico de drogas y por depósito de armamento de guerra. Junto a este vigués también resultó condenado el que fue su compañero de banquillo en el juicio, Francisco P.A., antiguo emigrante en Holanda y ex peluquero en Bouzas: el castigo impuesto a este último, y con el que ya se mostró conforme al término de la vista celebrada hace un mes en Vigo, es de siete años de cárcel y el pago de 78.000 euros por venta de éxtasis y heroína.
En el caso de Metralletas –él mismo afirmó en la vista que este sobrenombre se lo puso la Guardia Civil hace ya más de cuarenta años–, los delitos por los que lo condena el tribunal vigués son uno contra la salud pública (cuatro años de cárcel y 6.000 euros de multa) y depósito de armas de guerra (siete años), que ya absorbe los de depósito de municiones y tenencia de explosivos de los que también lo considera responsable la sala. Y es que a este vecino de Vigo, que fue investigado en el verano de 2007 junto a Francisco P.A. por existir fundados indicios de que se dedicaban a traficar con drogas –algo que después se confirmaría–, se le encontró un verdadero arsenal que estaba repartido por su domicilio, un galpón, un almacén que había alquilado y hasta en una casa deshabitada: además del subfusil automático considerado arma de guerra –tener una sola ya se considera penalmente depósito–, se encontró una pistola semiautomática, más de 600 cartuchos de diversos tipos y calibres y trece detonadores.
Colección
Este hombre se justificó diciendo que era un “enamorado” de las armas y que coleccionaba la munición “que sobraba en el tiro” de Pontevedra, pero la sala le ha impuesto una dura condena. Y es que el subfusil y la pistola, así como las municiones halladas, “se encontraban en perfectas condiciones para ser utilizadas llegado el caso”, consta en la sentencia. En el fallo también se refiere que Sabino tenía todo este material en su poder “a sabiendas de su conducta y de que carecía de los permisos necesarios para ello”. Añade que el acusado es un “veterano en la materia” y, por tanto, en condiciones de conocer “el riesgo personal que su comportamiento le podía deparar en el orden jurídico-penal”.
La sala no pasa por alto en la resolución que el propio Metralletas hizo un repaso en el juicio de su peculiar vida delictiva: recordó que “en tiempos de Franco” ya fue condenado a cuatro años de cárcel por tenencia ilícita de armas, que cumplió diez años de prisión en Portugal por un atraco violento y que, en España, Garzón lo vinculó a un atraco a un furgón blindado del que fue exculpado por falta de pruebas. También rememoró su detención en 2004 en Vigo por intentar vender falsos artefactos como bombas de mercurio.
En cuanto al delito de tráfico de drogas que la Policía Nacional investigó, y por el que se llegó a ‘pinchar’ los teléfonos de los dos acusados, a Francisco Prado se le intervinieron 30 gramos de heroína cuando fue detenido el 14 de julio de 2007 en la estación de autobuses de Vigo a su regreso de Holanda. En su domicilio, además, había casi 3.400 pastillas de éxtasis. En el caso de Sabino, se le incautaron once de estas píldoras y 389 gramos de cannabis.