U. FOCES - VIGO
Tres años de prisión por robo con violencia. Esta es la pena que el fiscal solicitó ayer para dos jóvenes acusados de atracar con una pistola a un taxista en Vigo y dejarlo encerrado en el vehículo tras hacerse con el cajetín de monedas y varios billetes la madrugada del 18 de abril de 2007. Un asalto que les deparó un botín de apenas 80 euros .
La vista oral se celebró ayer en el Juzgado de lo Penal número 3 de Vigo. Los dos acusados, Javier N.M. y Rubén C.R. (en prisión por otra causa), que fueron detenidos con el dinero poco después del atraco y que al día siguiente llevaron a la Policía Nacional hasta el lugar donde ocultaron el arma (una pistola detonadora), unos guantes y las cazadoras que llevaban durante el asalto, se acogieron ayer a su derecho a no declarar, si bien Rubén decidió contestar sólo a las preguntas de su letrada.
Con gafas oscuras y cubierto con una gorra se presentó en la sala la víctima, a quien el juez ordenó descubrirse mientras prestaba testimonio. No pudo reconocer a los dos acusados como sus asaltantes, pero relató lo ocurrido.
Había salido de casa para trabajar a las 5.30 horas y era su primer servicio. "Estaba en la parada de García Barbón y dos jóvenes me llamaron para ir a Ramón Nieto. En el cruce con Severino Covas me mandaron parar", explicó. Al grito de "¡esto es un atraco, danos el dinero!, vi que uno sacaba una pistola y la puso hacia mí, apuntando desde el asiento de atrás". Entonces les dio los billetes del cambio que llevaba y el cajetín con las monedas. Los asaltantes le pidieron las llaves del taxi y lo encerraron dentro, dejando las llaves sobre el capó, por lo que la víctima llamó a la central de taxis y un compañero lo liberó.
A preguntas del fiscal sobre si había pasado miedo y se había sentido intimidado por el arma, el taxista lo negó. "No tuve miedo, no hubo violencia. Estoy más nervioso ahora que en aquel momento. Les di el dinero, se marcharon y punto", concluyó no sin antes reclamar la devolución del dinero robado.
También prestaron declaración en la vista oral varios policías: los que los detuvieron en las inmediaciones del lugar del atraco y los que los acompañaron al día siguiente a buscar el arma utilizada y los otros objetos que habían escondido en unas fincas por las que discurre un regato. Ninguno de ellos eran los que les habían tomado declaración, ni ante quienes mostraron su disposición a entregar el arma.
Un perito de la Policía Nacional explicó que la pistola era un arma detonadora. "En apariencia es igual a un arma de fuego, pero sólo hace ruido y no lanza proyectil. Yo tampoco la distinguiría a simple vista", indicó.