MARTA FONTÁN - VIGO
Un fin de juicio sin sorpresas. La vista oral por el accidente mortal de Jenaro de la Fuente ocurrido la medianoche del 12 de enero del pasado año finalizó ayer sin que ninguna de las partes modificase sus conclusiones. Pese a que los dos acusados lo negaron, el fiscal concluyó que hubo un “pique” entre los jóvenes cuando iban al volante de “potentes máquinas” y mantuvo su petición de cuatro años de prisión y seis de retirada de carné para cada uno de ellos: se trata de la máxima condena que puede solicitar por los delitos que les imputa y pese a ello resaltó que le parece “un precio bastante barato” para pagar unos hechos que le costaron la vida a un matrimonio y que a su juicio fueron producto de una conducta “temeraria” e “imprudente”. Una lectura muy distinta hicieron las defensas, que mantienen la versión de un “desgraciado accidente de tráfico” y que solicitaron la libre absolución de sus clientes: el abogado de Jorge Luis Sosa Mejuto, Makelele, culpó a Samuel Fiuza Viéitez al considerar que guiaba su nuevo BMW a una velocidad “desorbitada”, mientras que el letrado de este último responsabilizó al conductor del Audi por ser el autor del adelantamiento “imprudente” que provocó que su patrocinado perdiese el control del turismo, invadiese el carril contrario e impactase contra el Citroën AX de las víctimas.
Fiscal y abogados desgranaron sus informes finales durante dos horas ante la titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Vigo. El representante del ministerio público, Carlos Gil, especialista en delitos de Tráfico, reiteró que hubo un “pique”. “Samuel tenía un vehículo potente y salió en persecución de Jorge Luis porque no soportaba que éste lo hubiese adelantado”, afirmó. Y Makelele, añadió, realizó una maniobra “muy arriesgada” en forma de “volantazo” que causó el primer choque entre el Audi y el BMW que desencadenaría la tragedia. Para todo ello tuvo en cuenta las declaraciones de otros conductores testigos del suceso o lo referido por los amigos del propio Makelele a la Policía Local, pese a que después se retractaron en el juicio. Por ello los considera responsables de dos delitos de homicidio imprudente, otro contra la seguridad del tráfico y lesiones también imprudentes: en concepto de responsabilidad civil solicita cantidades que suman en total más de 140.000 euros.
Tras el fiscal, le tocó el turno a la acusación particular, que, en coincidencia con el ministerio público, resaltó los argumentos del “pique” y la temeridad. El letrado sostuvo que hubo una conjunción de factores: “Las velocidades extremadamente altas, el suelo mojado, el adelantamiento, un consumo de alcohol, cannabis y cocaína tras lo cual se coge el coche y se va a 110 kilómetros por hora...; todo esto acaba con la vida de dos personas que han dejado a dos hijas sin sus padres y a dos madres sin sus hijos”.
Otras versiones
¿Y las defensas? Los dos abogados culparon mutuamente al cliente del otro. El letrado de Makelele empezó solidarizándose con la familia de los fallecidos –“personalmente y por petición de mi cliente”– para a continuación añadir que lo que en principio se presentó como una carrera ilegal “se fue desinflando poco a poco hasta convertirse en un desgraciado accidente de tráfico”. Para este jurista, la velocidad “desorbitada” de Samuel fue la causa del siniestro. “Él conoce a mi cliente y, al verlo, pensó: vamos a darle una pasada a Makelele con mi flamante nuevo coche”, señaló.
Su versión es que cuando Jorge quiso adelantar con su Audi, no vio al BMW por el retrovisor y le dio un “ligero toque” sin intencionalidad. Su teoría es que si Samuel hubiese ido más despacio, las consecuencias no serían trágicas. El letrado, que demanda que se anulen varias pruebas de la instrucción del caso por “ilegales”, demanda la absolución para su cliente y, subsidiariamente, que lo condenen por una falta si se llega a la consideración de que el adelantamiento fue “poco prudente”.
Con argumentos similares pero a la inversa, el abogado de Samuel planteó su exculpación al considerar culpable a Makelele porque hizo un adelantamiento imprudente y sorpresivo que expulsó a su cliente al carril contrario sin que pudiese reaccionar. “A Samuel sólo se le puede reprochar un exceso de velocidad”, dijo, para añadir que, si alguien se “picó”, fue Makelele. Tras estas intervenciones y la de los abogados de las aseguradoras, el juicio quedó visto para sentencia.