MARÍA PARDO - A CORUÑA
Un accidentado viaje. La Guardia Civil de Luarca detuvo ayer de madrugada a un conductor de autobús de 51 años por dar positivo en un control de alcoholemia cuando transportaba a un grupo de 35 pasajeros de un avión de Spanair hacia el aeropuerto coruñés de Alvedro. El vuelo tuvo que ser desviado a Asturias por el temporal de viento que impidió al piloto tomar tierra en A Coruña.
La odisea comenzaba a las nueve de la noche, cuando tras intentar aterrizar en Alvedro, la tripulación del avión comunicó a los pasajeros que tratarían de tomar tierra en el aeropuerto de Asturias. Según una de las afectadas, Sara Laxe, la situación al llegar al Principado era "desoladora". Según denuncia, al llegar ni siquiera les dijeron si les iban a buscar un lugar donde alojarse o si tendrían que subirse a otro avión para regresar a Barcelona, de donde procedían.
Fue su madre quien le confirmó que llegaría a casa en autobús, una opción que le extrañó por el estado de las carreteras debido al fuerte viento. El restaurante del aeropuerto estaba cerrado y no había máquinas expendedoras, así que tuvieron que conformarse con los escasos víveres que encontraron en el pequeño bar del aeródromo, según cuentan los afectados, que también se quejan de que tuvieron que hacer cola bajo la lluvia mientras una azafata los iba nombrando antes de poder subirse a los autobuses que partieron con dirección a Alvedro.
Desde el comienzo del trayecto, los pasajeros de uno de los autocares notaron que el conductor circulaba de manera extraña, dando bandazos y frenando de forma brusca para no subirse a una rotonda. Una mujer que estaba sentada en los asientos más próximos al chófer llamó por teléfono al 112 para avisar de que estaban en peligro. Desde allí la pusieron en contacto con la Guardia Civil de Tráfico, que envió dos patrullas que siguieron a los autobuses. Al comprobar que uno de los vehículos circulaba de forma extraña, los agentes les dieron el alto a ambos autocares.
Uno de los empleados de la empresa de transportes Roces dio negativo en la prueba de alcoholemia, pero el otro, el del autobús donde viajaba la mujer que llamó al 112, dio una tasa de 0,92 miligramos de alcohol en la primera de las mediciones y de 0,97 en la segunda, unos resultados que están cinco veces por encima de lo permitido.
El conductor, de iniciales J.R.L.E., que tiene 51 años de edad, fue detenido en las inmediaciones de Navia y pasó a disposición del juzgado de guardia de Luarca.