U. FOCES - VIGO
Unas vacaciones que acabaron entre rejas. Rafael Rubén N.C., el Valenciano, viajó de su Sagunto natal a las Rías Baixas para competir en las pruebas de motonáutica de Sanxenxo (en junio había quedado de undécimo) y se alojó en una lujosa mansión, que podría ser de su propiedad, en Carril (Vilagarcía). Allí le detuvieron efectivos policiales del Greco Galicia. Culminaba así un año de investigación de la Unidad Contra la Droga y el Crimen Organizado que, bajo la dirección de la Audiencia Nacional, desarticulaba una de las organizaciones internacionales más activas del tráfico de cocaína a gran escala en contenedores.
Con él saguntino fue arrestado el vilagarciano Miguel N., considerado su lugarteniente en Galicia. El arousano, que dirigió un pub en Vilagarcía, regentó este verano uno de los locales más conocidos de Sanxenxo: el Mare Magnum. Ambos fueron trasladados a Madrid directamente a disposición de la Audiencia Nacional.
El Valenciano es uno de los grandes capos de la droga en España para las fuerzas de seguridad, y está especializado en la introducción de grandes alijos de cocaína en contenedores por los puertos de Marín, Valencia y Barcelona. "Mandaba en los colombianos y abastecía a los narcos gallegos que ahora tienen dificultad para distribuir cocaína en Galicia por la presión policial", afirman expertos en la lucha contra la droga.
Se sospecha que la organización desmantelada, con 30 detenidos, varios de ellos colombianos, introducía de uno a dos contenedores al mes por los distintos puertos españoles con alijos superiores a los 500 kilos de cocaína. Además de los 580 kilos de droga intervenidos esta misma semana en el puerto de Valencia, ocultos entre PVC, el grupo del valenciano sería el destinatario y propietario de los 815 kilos de cocaína camuflados entre gambas congeladas incautados a principios de julio en el polígono coruñés de Pocomaco a la trama supuestamente liderada por dos abogados vigueses que con la colaboración de varios empresarios y la cobertura de dos agentes de la Guardia Civil facilitarían el acceso de los contenedores por el puerto de Marín.
"Es la red más importante y potente de cuantas hemos desarticulado en España en los últimos años por el volumen de droga que manejaba, la capacidad financiera y la forma de funcionar", asegura el jefe de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco).
Como adelantó Faro, la red estaba liderada presuntamente por el empresario saguntino "laureado por sus éxitos" mercantiles. Rafael Rubén N. C., de 34 años es dueño de varias empresas de transporte, otras del sector inmobiliario, de un restaurante y de un centro de estética.
La gran novedad del grupo desmantelado es que es el primero que la policía detecta en el que un español asume el papel que hasta ahora desempeñaban los narcos colombianos. Así, se les imputacomprabar directamente la droga al proveedor en origen –el precio de los 586 kilos confiscados el miércoles en Valencia es de unos 18 millones de euros, lo que da una idea de su liquidez– e importabar, recoger y revender la droga a distribuidores con capacidad para dar salida a lotes de entre 50 y 100 kilos.
La otra gran novedad de este grupo delictivo es que proveían a los clanes gallegos, algo nunca visto hasta este momento. De hecho, tradicionalmente han sido los capos arousanos quienes suministraban al resto de redes españolas. Sus contactos en Galicia incluirían también organizaciones de lancheros y narcotransportistas, así como organizaciones con contactos directos con Colombia que todavía importan directamente la droga. No se descarta que Rafael Rubén N.C. financiara algunas operaciones de clanes gallegos.
La afición al lujo del joven saguntino era enorme.El acusado se dedicaba a disfrutar del dinero sin muchos tapujos. De los 17 automóviles de lujo intervenidos, al menos cinco eran suyos –entre ellos un Maserati y un Ferrari–. Además, disponía de un yate de más de tres millones de euros, el Amaranta, atracado en el club náutico de San Pedro del Pinatar, y a bordo del cual, según las fuentes consultadas por este diario, se celebraban fiestas en las que a los invitados no les faltaba de nada.