M. FONTÁN - VIGO
Casi tres años después, arranca en el Juzgado de lo Penal número 3 de Vigo el juicio contra Marcos González Buján, el joven conductor tomiñés que el 31 de diciembre de 2006 se dio a la fuga tras el atropello mortal de dos peatones de 60 y 95 años en Vincios (Gondomar). En la vista que comienza hoy y que está previsto que se prolongue durante dos días no estará solo: en el banquillo de los acusados también se sentará su hermano Óscar, que lo acompañaba en el vehículo y que está imputado por no prestar auxilio a los fallecidos aquel trágico fin de año.
El principal acusado –que llegó a ingresar en el penal de A Lama pero que en la actualidad se encuentra en libertad provisional tras pagar una fianza de 6.000 euros– se enfrenta a una petición fiscal de cinco años y medio de prisión. El ministerio público le imputa un delito de homicidio imprudente con vehículo de motor con resultado de dos muertos en concurso ideal con otro de conducción temeraria. No ayudó a los peatones, por lo que la acusación pública también lo acusa de omisión del deber de socorro. Además de la pena de cárcel, el fiscal que se encargó del caso planteará en el juicio que se le prive durante cinco años del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores. La acusación particular eleva estas peticiones y solicita para Marcos González nueve años de encarcelamiento y diez de privación del carné.
El delito al que se enfrenta el hermano de este joven es el de omisión del deber de socorro. En este caso, la Fiscalía pide el pago de una multa de 1.440 euros, una cantidad que la acusación privada eleva a 5.400 euros.
Los hechos ocurrieron la tarde del día de Nochevieja de 2006, cuando el joven tomiñés conducía un Citroën ZX blanco por la carretera PO-331 a la altura de Vincios: el acusado arrolló y mató a Delio Rodríguez Álvarez, de 60 años de edad, y a Abel Bugarín Domínguez, de 95, dándose después a la fuga. Una huida que apenas duró 24 horas, las que tardaron en identificarle los agentes de la Guardia Civil con los datos aportados por la propia hija de una de las víctimas, que fue testigo del siniestro desde la ventana de su casa y anotó la matrícula, aunque con un número más, y el tipo de vehículo. El coche, todavía con restos del siniestro, fue hallado en la casa en la que el principal imputado vivía con sus padres.
Los testigos del accidente habían relatado que el conductor embistió a los dos peatones cuando éstos cruzaban la carretera para ir a tomar café a una pastelería cercana. La fuerza del choque proyectó hacia fuera de la calzada a Delio Rodríguez. El otro fallecido quedó enganchado al capó y recorrió sobre el coche unos 150 metros.