SOFÍA LÓPEZ / J.FRAIZ - OURENSE
La situación de Javier Cruz González, presunto autor de la muerte de la joven de Toén Laura Alonso, se examina con lupa desde su entrada en prisión el pasado martes. El centro penitenciario ourensano de Pereiro de Aguiar podría dictaminar hoy mismo un régimen de aislamiento para evitar posibles agresiones y amenazas por parte de otros reclusos. Además, como medida de prevención por si decidiera autolesionarse, Javier Cruz, de 32 años de edad, se encuentra desde su llegada al penal "vigilado en todo momento y acompañado por un interno", tal y como aseguraron a FARO fuentes penitenciarias.
El centro de Pereiro de Aguiar se reserva esta decisión a la espera de un informe que está elaborando el equipo de seguridad, con la atención puesta en el desarrollo de los hechos y en el impacto social que ha originado el suceso. "Se pulsa el ambiente que existe dentro del centro" (donde conviven alrededor de 500 presos) "tomando como perspectiva el ambiente que existe en la calle", aclaran. Las expectativas no eran a día de ayer aún definitivas, aunque existe la opción real de que a Javier Cruz se le aplique una modalidad de reclusión "teniendo en cuenta su posible relación con la vida del centro por todo lo que ha trascendido", una vez que se ha declarado como el autor confeso de la muerte de Laura. Las fuentes consultadas por este periódico puntualizan que, "desde su llegada y hasta el momento, no hemos detectado ninguna amenaza a Javier Cruz", aludiendo a que son "delitos de corte sexual" los que provocan mayor rechazo por parte de otros reclusos.
Desde su llegada a la prisión, se han dinamizado además las medidas para impedir que el ex novio de Laura Alonso se cause daño voluntariamente. Su caso se vigila, en este caso, con el procedimiento que el centro utiliza para "ingresos primarios", es decir "con todos los internos que ingresan por primera vez y acusados de su primer delito". En estas circunstancias se controla al recluso durante su periodo de adaptación a la vida en la cárcel, con un protocolo estándar para obstaculizar que se autolesione. Vigilancia constante y la presencia de un interno.
Javier Cruz continúa por el momento en la Unidad de Ingresos, en contacto con otros reclusos recién llegados, mientras se decide su inclusión en un módulo general (hay cinco para hombres en Pereiro), o en un recinto de aislamiento en el que restringir su convivencia. Desde su ingreso, se le han realizado pruebas protocolarias para identificarlo, conocer su estado médico y testar su personalidad mediante pruebas psicológicos. Fuentes penitenciarias afirman a FARO que Javier Cruz "está bien, no muy nervioso".