SOFÍA LÓPEZ - OURENSE
Aunque se temían lo peor desde hace días, la esperanza de encontrar a Laura Alonso con vida todavía estaba presente en sus mentes, y eso les hacía rastrear día y noche cada rincón del municipio de Toén. A las seis y media de la tarde de ayer, la ilusión por dar con ella se venía abajo para el grupo del operativo que encontraba su cuerpo sin vida.
En pocos minutos, todo el concello conocía el hallazgo de la joven y cientos de personas, entre efectivos, familiares, amigos y vecinos de "la chica de ojos color miel" se agolpaban en las inmediaciones del campo de fútbol de Toén, a escasos metros del lugar en el que apareció el cadáver.
La Guardia Civil estableció de forma inmediata un perímetro de protección para evitar la contaminación del lugar del hallazgo y permitir así la actuación de los agentes de la Policía Judicial, a la espera de que la autoridad judicial procediese al levantamiento del cuerpo.
Llantos, gritos, dolor, desmayos, impotencia y rabia eran la estampa generalizada de todos aquellos que acudieron al lugar, que no querían creerse el trágico desenlace y que continuamente preguntaban a las fuerzas de seguridad presentes en la zona, qué le habían hecho a Laura, cómo estaba su cuerpo y qué iba a pasar con su asesino.
Para calmar la angustiosa situación, los miembros de Protección Civil estuvieron en todo momento al lado de los vecinos, amigos y familiares de Laura prestándoles todo su apoyo e intentando conseguir un ambiente de relativa tranquilidad.
El teniente de la Guardia Civil Javier Martín, encargado del operativo de búsqueda, dio orden inmediata de que los familiares de Laura se reunieran en su casa cuando se encontró a la joven, ya que su padre continuaba buscándola en las inmediaciones del colegio de Toén, donde antes había aparecido su móvil.
A pesar de la larga y dura semana que el guardia civil tuvo a sus espaldas, quiso ser él mismo quien informara a la familia de lo sucedido. "Fui a su casa para decírselo, fue un momento muy duro, pero al menos han encontrado a su hija, porque la incertidumbre era peor".
Después, volvió al escenario del hallazgo del cadáver y seguía coordinando a sus compañeros de profesión hasta que pasadas las nueve y media de la noche, un furgón funerario abandonaba el lugar ante la presencia de las cientos de personas que en aquel mismo momento, despedían a Laura.
Allí también estaba el actual novio de la joven, que molesto con la presencia de los medios de comunicación, tampoco podía contener las lágrimas, al igual que el abuelo de Laura, que no podía creerse el haber perdido a su nieta.
Amigos y vecinos no podían dejar de pensar en los padres de Laura ni un solo momento.