REDACCIÓN - LUGO
La Guardia Civil detuvo en un piso de Vigo a cinco personas que presuntamente pertenecían a la peligrosa banda internacional que asaltó al menos cuatro chalés en Galicia desde el pasado mes de abril en Vigo, Pazos de Borbén, Redondela y Chantada.
De los detenidos, un pontevedrés, tres colombianos y un argentino, dos ingresaron en prisión tras prestar declaración ante la titular del Juzgado de Chantada (Lugo) que instruye el caso, y los otros tres quedaron en libertad con cargos.
La benemérita da así por cerrada la denominada Operación Tsunami, que se salda con 19 arrestados –de los que siete ingresaron en prisión acusados de los delitos de robo con violencia en casa habitada y asociación ilícita– y registros en tres pisos de Vigo, ciudad en la que la banda tenía su base de operaciones, que realizaron las unidades de elite de asalto de la Guardia Civil, el Grupo de Reserva y Seguridad (GRS).
De esos arrestos 16 se practicaron en la ciudad olívica y los otros tres en Madrid, Villanueva de la Serena (Badajoz) y Loja (Granada). Los detenidos, de edades comprendidas entre 22 y 34 años, son cuatro pontevedreses, otros tantos rumanos, diez colombianos y un argentino.
En dos de los cuatro asaltos a chalés en la provincia de Pontevedra extremaron su violencia y propinaron palizas a sus moradores. A la misma banda se le atribuye otra docena de robos con fuerza en bares, estancos y domicilios gallegos y andaluces, cuando en su interior no se encontraban los propietarios. Las joyas solían venderlas en establecimientos de compraventa de Vigo. Parte del dinero que obtenían lo enviaban a sus países.
La célula más "estable" era la que se encargaba de localizar los objetivos, facilitar la cobertura a los asaltantes y contactar con los receptadores del material robado. Hacían desde un seguimiento a las víctimas hasta establecer el lugar por dónde se debía entrar en la casa, dónde estaba la caja fuerte, qué habitación ocupaba cada morador o cuál era el día idóneo para cometer el atraco. Otra célula, la "itinerante", es la que cometió una docena de robos en bares, estancos y domicilios de Galicia y Andalucía. La célula "más violenta" se desplazaba desde Rumanía. En cada ocasión tres o cuatro miembros viajaban en avión para "dar el palo".
La investigación se inició a raíz del asalto a un chalé de Chantada en abril, en el que amordazaron a la dueña y a sus dos hijos menores de edad, a los que sorprendieron durmiendo. El propietario, que en el momento del atraco estaba de viaje, se dedicaba a la compra de pescado en la lonja de Vigo. Tras amenazar a los niños, la mujer les dio la combinación de la caja fuerte. Se llevaron dinero y joyas.
La primera pista se la facilitó a los agentes los pasamontañas y las pistolas de fogueo que encontraron a la mañana siguiente abandonados en una bolsa a un kilómetro del domicilio asaltado. Los investigadores se centraron en un ciudadano rumano. Cuando le hicieron un seguimiento se percataron de que trataba de una banda organizada.