UJUÉ FOCES VIGO
Un cuchillo incautado por la Guardia Civil en casa del único imputado por el asesinato de María Teresa Troncoso, una vecina de Nigrán de 43 años y madre de tres hijos cuyo cadáver esqueletizado fue hallado enredado en los aparejos de un pesquero en la Ría de Ares el pasado 12 de enero, podría ser la clave para esclarecer el crimen, por el que permanece en prisión preventiva desde entonces José Zapatero, ex pareja de la víctima y padre de su hija menor, que niega haberla matado.
La instrucción del caso, que recayó en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vigo tras la inhibición de un juzgado de instrucción ferrolano, está pendiente del resultado de las pruebas criminalísticas solicitadas a Madrid.
La más importante, sin duda, es comprobar si el cuchillo intervenido en el domicilio de José Zapatero en la localidad coruñesa de Cabanas, muy cerca de donde se encontró el cuerpo, se corresponde con las heridas de arma blanca que presentaba el cadáver. Su avanzado estado de descomposición –la mujer había desaparecido dos meses antes y se sospecha que se encontraba en el agua desde entonces– dificultó la autopsia, pero las pruebas antropológicas demostraron que María Teresa Troncoso recibió diez puñaladas antes de ser arrojada al mar y el filo del objeto punzante dejó su marca en algunos huesos. Los expertos determinarán si el filo del cuchillo incautado coincide con las lesiones que presentaba el esqueleto de la víctima.
Seis meses después del macabro hallazgo en la ría de Ares, siguen pendientes también los resultados de otras pruebas criminalísticas solicitadas por el juzgado y que fueron recogidas en el barco del hermano de José Zapatero, en el que se sospecha que pudo trasladarse el cadáver para tirarlo con un gran peso al agua y evitar que flotara, y en el coche del imputado.
Las conclusiones de los expertos podrían convertir en pruebas algunos de los indicios de la investigación, dado que José Zapatero niega ser el autor del asesinato aunque al admitir que estuvo con la víctima en Ferrolterra la noche de su desaparición, el 8 de noviembre del año pasado, es la última persona que la vio con vida.
María Teresa Troncoso conoció a José Zapatero cuando trabajaba como camarera en Ferrolterra. Tras el nacimiento de su hija, de 3 años de edad, la pareja se separó y la mujer regresó a su domicilio de Nigrán donde ya residían sus otros tres hijos con la abuela. La familia de la víctima, alarmada por su ausencia, preguntó a Zapatero si sabía donde estaba y él les respondió con un "tranquilos, que está bien".
El presunto homicida.
José Zapatero no sólo debe responder ante la Justicia del presunto delito de homicidio de su ex pareja, María Teresa Troncoso, sino que también se le imputa un posible delito de pornografía infantil ya que en el registro de su domicilio en Cabana la Guardia Civil halló en un ordenador fotos consideradas pedófilas de la hija de 3 años que tenía con la víctima.
Las diligencias abiertas por un juzgado de Ferrol por este presunto delito de pornografía infantil, distintas al del supuesto delito de homicidio, han sido remitidas ahora también al Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vigo.
José Zapatero justifica las fotos de la niña, desnuda y enseñando partes íntimas, porque había tenido varias denuncias de su ex novia por desatención a la menor, que según María Teresa Troncoso llegaba a casa escocida. Afirma que se las hizo el día en que la recogió en el punto de encuentro en Vigo para demostrar que ya se la habían entregado irritada. Según ha trascendido, afirmó que se tomaron en un hotel y que era otra de sus hijas, que aparece vestida, quien mostraba las rojeces de la menor.