M. FONTÁN - VIGO
La declaración de la víctima fue uno de los testimonios claves que tuvo en cuenta la Audiencia Provincial de Pontevedra para fundamentar la condena por abuso sexual contra el profesor de un colegio religioso vigués. Y no sólo eso, porque la sentencia que impone una pena de casi cuatro años de cárcel y otros seis de inhabilitación para el ejercicio de la enseñanza a este docente de 54 años también valora las declaraciones de seis alumnos más del centro, que relataron ante el tribunal de la Sección Quinta la "extraña" relación que tenía el profesor con el menor y como le solía dedicar más tiempo que al resto de los estudiantes. Uno de estos chicos llegó incluso a ser testigo accidental de un episodio de abusos ocurrido en el almacén anexo a un aula del colegio Padre Míguez-Calasancias: vio al docente sentado y al menor de pie y con los pantalones bajados.
Estos testimonios –junto al de los psicólogos forenses, que dieron total credibilidad al niño ya que su declaración fue persistente desde un primer momento y no presentaba contradicciones– fueron tenidos en cuenta por el tribunal de la sala viguesa, que en su fallo también prohíbe a José Francisco G.D., que está viudo, acercarse al menor durante diez años y, asimismo, le impone una indemnizarlo de 100.000 euros, una cantidad para la que figura como responsable civil subsidiario el centro educativo.
Algunos de los jóvenes que declararon en el juicio como testigos fueron a los que la víctima, bien personalmente o bien a través del messenger en el ordenador, les contó lo que le estaba pasando con el profesor. Esto ocurría en noviembre de 2006 y, según la sentencia, el menor venía sufriendo los abusos desde cinco años atrás, concretamente desde los 12 años de edad. Los chicos apoyaron al adolescente, relataron lo ocurrido a miembros de la dirección del centro y finalmente una de estas alumnas acompañó al joven a poner la denuncia en Menores. Los alumnos, junto a algunos padres, llegaron a concentrarse ante el colegio para denunciar la presunta pasividad que mostró el centro hacia la víctima.
La sentencia todavía no es firme. La defensa recurrirá el fallo judicial ante el Tribunal Supremo, mientras que la Fiscalía –que pedía 10 años de cárcel al considerar los hechos un delito de agresión sexual– lo está valorando, pero probablemente no lo haga.