REDACCIÓN - A CORUÑA
Nuevo accidente de tráfico mortal en las carreteras gallegas. Dos personas murieron ayer y otras dos resultaron heridas en una colisión entre dos vehículos que se produjo ayer por la tarde en la vía que une el polígono de Vilar do Cobo y el municipio coruñés de Mugardos.
El incidente, según avanzó el servicio 112, se produjo poco después de las seis y media de la tarde, cuando un particular alertó a los servicios de emergencias de la colisión entre dos coches, un Ford Fiesta que invadió el carril contrario y un Ford Mondeo contra el que colisionó de frente. Dos de los implicados tuvieron que ser excarcelados por los efectivos de Protección Civil de Fene. Dos de los jóvenes fueron trasladados al Hospital Arquitecto Marcide de Ferrol “en estado grave”, mientras que los dos conductores, entre ellos una mujer, fallecieron.
Este no fue el único accidente de tráfico con víctimas que se registró ayer en la comunidad gallega. En el resto de los siniestros ocurridos en Galicia no hubo muertos, pero sí heridos de gravedad. Así, un hombre de 60 años de edad resultó con lesiones de diversa consideración en un siniestro de circulación registrado al salirse de la vía su coche y precipitarse por un desnivel en Cotobade (Pontevedra) y una mujer sufrió heridas al volcar su coche en Sandiás (Ourense).
Motorista
Y el lunes, un hombre de 44 años de edad y de nacionalidad inglesa resultó herido grave tras salirse de la vía la moto Harley Davidson en la que circulaba a su paso por el municipio de Ribadeo (Lugo). En Ourense, un hombre de 29 años de edad sin permiso de conducir sufrió lesiones tras volcar su vehículo y empotrarse contra tres turismos que se encontraban estacionados en la ciudad.
Y en Asturias, dos personas de las que no se tenía noticia desde el pasado viernes fueron localizadas ayer, por unos familiares que los buscaban, muertas en el interior de un coche en un barranco cercano a la localidad de Noceda de Besullo. La operación de rescate fue complicada debido a que el vehículo cayó por un desnivel de unos 100 metros en una zona con muchos árboles, lo que implica gran dificultad para operar con el helicóptero y con la grúa del aparato, con la que se recuperaron los cuerpos.