G.M.P./D.G.P./J.S.P. - O MORRAZO
Pedro Martínez Loira, vecino de Marín y patrón del barco “Villa de Aguete”, de la empresa marinense Pesquerías Nores, falleció ayer de un paro cardíaco cuando era rescatado tras naufragar el buque en aguas de Mauritania, a unas 25 millas de Cabo Blanco. El resto de la tripulación, entre la que se encuentran otros seis marineros de la comarca de O Morrazo, casi de todos de Marín; tres extranjeros residentes en España y once de otras nacionalidades (mauritanos y senegaleses) fueron rescatados por las dotaciones del “Cubeiro” y el “Puerto Mayor”, que se encontraban faenando muy cerca. En las labores de auxilio participaron otros buques y los náufragos fueron embarcados en el “Estela”, de la misma compañía armadora, y a última hora de ayer eran trasladados, sanos y salvos, a tierra firme. Aunque, en principio, el “Estela” puso rumbo al puerto mauritano de Nuadhibú, el Ministerio de Medio Ambiente y de Medio Rural y Marino informó que se optó por su traslado a Las Palmas, en las Islas Canarias, a unos 800 kilómetros del lugar del accidente, dado el buen estado de salud de los supervivientes.
Hundimiento rápido
El naufragio tuvo lugar a primera hora de la tarde por causas que se desconocen. La principal hipótesis es que se produjera una vía de agua que provocó su hundimiento. Marineros que faenaban en el lugar del siniestro aseguraron que el barco comenzó a escorar y se hundió “muy rápido”, sin que se pudiese hacer nada por impedirlo. También apuntaron que las condiciones meteorológicas en el caladero eran buenas. Oficialmente no se han determinado todavía las causas que provocaron el grave siniestro.
El tripulante fallecido es Pedro Martínez Loira, patrón de costa del buque y que tenía 47 años. El hombre falleció a bordo de una de las lanchas salvavidas, a las que se subieron cuando el “Villa de Aguete” perdió la escora y comenzó a hundirse. Se trata de un vecino del lugar de Caños de Moledo, en la parroquia marinense de Ardán. Estaba casado y tenía dos hijos. Su muerte conmocionó a familiares, allegados y vecinos; entre los que se encuentra José Antonio Nores, uno de los responsables de la compañía armadora marinense. Ambos se conocían desde pequeños e incluso habían estudiado juntos.
El “Villa de Aguete”, un arrastrero congelador de 34,45 metros de eslora y casco de acero, acababa de llegar al caladero para reanudar la captura de cefalópodos tras dos meses de paro biológico. El buque no pudo finalizar la campaña anterior a causa de un incendio en la sala de máquinas. Pese a ello, logró llegar por sus propios medios al puerto de Marín, donde fue objeto de una reparación a fondo. El armador asegura que el barco se encontraba ahora “en perfectas condiciones”, un hecho que corroboran otros empresarios consultados por FARO.