M.F. - VIGO
Un año de prisión y el pago de una multa de 1.080 euros. Ésta es la condena a la que se enfrenta un abogado valenciano que está acusado de intentar estafar 3.000 euros a una viguesa por Internet actuando como intermediario para una red delictiva dedicada al ´phising´ y que estaba establecida en Ucrania. El imputado se declaró inocente alegando que él sólo aceptó una oferta de trabajo que le llegó a su correo electrónico por parte de una supuesta compañía de inversiones estadounidense, desconociendo que escondía fines delictivos.
Los hechos ocurrieron en 2007. El acusado, Carlos J.L., alegó que en aquella época estaba convaleciente de un infarto cerebral, con algunas secuelas, y que decidió aceptar la oferta ya que le permitía trabajar desde su propia casa. "Yo creía que la empresa se dedicaba a inversiones y yo era el canal de transmisión del dinero; cuando supe que era una estafa me quedé a cuadros", señaló este hombre, que, a cambio de enviar el dinero, se quedaba con un 8% de comisión. Pero todo se descubrió cuando la víctima de la estafa, una joven viguesa, comprobó que le faltaban 3.000 euros de su cuenta. Reconoce que se llevó "un buen susto", pero recuperó el dinero ya que el procesado aún no había realizado el envío a Ucrania.