U. FOCES - VIGO
El aumento de la violencia sobre la mujer y los niños llevó a la Guardia Civil a crear unidades especializadas en 1995 para dar una atención personalizada a las víctimas. El Equipo Mujer-Menor de la Benemérita en Pontevedra, (EMUME), investiga más de 150 delitos cometidos contra mujeres y menores de la provincia en lo que va de año, casi veinte casos menos que los registrados en el mismo periodo del año anterior. A todos ellos hay que sumar, al menos, un centenar de llamadas en las que se pide información y asesoramiento por parte de posibles afectados. La última memoria de la Fiscalía de Pontevedra recogía un total de 1.556 casos de malos tratos en el ámbito familiar, 134 delitos contra la libertad sexual, tres violaciones y 60 abusos sexuales.
La violencia de género centra la mayoría de las denuncias en el EMUME procedentes de todas las localidades de la provincia –excepto Vigo, Marín, Pontevedra, Vilagarcía de Arousa y Tui, que pertenecen a demarcación de la Policía Nacional–. La mujer es la víctima en casi la totalidad de los casos, tanto en lo que respecta al maltrato como a las agresiones sexuales. No obstante, y a bastante distancia, se detecta un considerable aumento de abusos y agresiones sexuales a menores. Al igual que con los adultos, las niñas son quienes más sufren este tipo de delitos.
Pero también hay delitos cometidos por menores que se incrementan de año en año, como el acoso escolar, el maltrato de hijos a padres y la distribución mediante grabaciones en el teléfono móvil de agresiones a compañeros o contra la intimidad y pornografí ainfantil al propagar imágenes de contenido sexual entre compañeros.
Sin perfil del maltratador
"El perfil del maltratador no existe. Va en la educación. Somos lo que aprendemos y si vivimos en un ambiente hostil lo repetimos. También ocurre con la víctima, en ella se unen la sumisión y la dependencia económica y sentimental del agresor", expone María del Pilar Lagos Alonso, responsable del EMUME de la provincia de Pontevedra.
La vergüenza de las víctimas y de sus familias a que sus vecinos conozcan la situación, juegan también un papel importante a la hora de tapar los malos tratos, especialmente en los pueblos pequeños. "La mujer calla por temor y vergüenza al que dirán, pero me he encontrado con madres de maltratadas que llegaron a asegurarme que su hija tenía poco aguante con su marido", apostilla. El cambio social pasa, en opinión de Pilar Alonso, por perder el respeto al agresor. "Él es quien tiene que sentir vergüenza y sentirse socialmente rechazado por lo que ha hecho"
Sexo con niños
Especial sensibilidad requieren las actuaciones de los agentes especializados de la Policía Judicial en el caso de los niños. Las estadísticas a nivel nacional (aunque existen pocas y datan de años atrás) cifran en un 4% el número de menores que han sido víctimas de este tipo de delitos. En el EMUME pontevedrés se recibe una media de una denuncia semanal por agresiones sexuales a menores. Algunas de estas denuncias son entre compañeros de clase, pero la mayoría se refieren a niños menores de 10 años agredidos por alguien de su entorno familiar directo como padres o abuelos.
La responsable del EMUME explica que tampoco existe un perfil claro del pederasta. "Suele tratarse de personas normales, que pasan por amorosos padres y esposos que quieren muchísimo a sus hijos y a su mujer, cuando la realidad es que los pederastas son todos unos degenerados", advierte. En ocasiones otros miembros de la familia saben lo que ocurre y lo consienten. Cuando se descubre públicamente y se producen las detenciones intentan negarlo con un "no me lo creía".
De las denuncias referidas a agresiones y abusos sexuales a menores, tanto dentro como fuera del ámbito familiar, la estadística muestra una estabilidad en el número en lo que se refiere al año pasado y éste, si bien se han registrado momentos puntuales de repuntes.
"Los abusos y las agresiones sexuales son cosas en las que lo importante no es como empiezan, sino en como terminan. Tenemos un caso abierto de una niña de 6 años. Son cuestiones muy delicadas", matiza Pilar Lagos.
El equipo de la Guardia Civil da pautas para detectar si un niño sufre algún tipo de acoso o abuso, tanto para profesores como para padres: "Cuando de repente se vuelven taciturnos, no juegan en el recreo con sus compañeros, sus notas bajan, en casa están retraídos... Una madre no puede escudarse en que su hijo vive en "su mundo", ni que está de mal humor si se prolonga varios días, hay que estar alerta y tratar de averiguar qué ocurre". Pilar Lagos aconseja a los menores que no se enfrenten directamente ni a sus abusadores ni a los acosadores, sino que pidan consejo a un adulto en casa o en el colegio, y sino que se vayan directamente a la Guardia Civil.