U. FOCES - VIGO
Un tribunal popular juzgará desde hoy en la Sección Sexta de la Audiencia de A Coruña con sede en Santiago el caso del tractor homicida. Manuel Rodríguez, de 34 años, se enfrenta a 20 años de cárcel por el asesinato del octogenario Hipólito Bargo, vecino suyo en la localidad coruñesa de Rois y con el que había discutido por un problema de fincas. El arma del crimen, según el Ministerio Público, fue el tractor que conducía el acusado, quien habría intentado encubrir el homicidio como un accidente de tráfico con resultado mortal.
Los hechos tuvieron lugar el 12 de octubre de 2007. El cuerpo de la víctima apareció en una cuneta y la Guardia Civil inició la búsqueda del conductor que huyó tras atropellarle. El caso, sin embargo, no era tan sencillo como parecía inicialmente. La investigación del Equipo de reconstrucciones de Tráfico de la Guardia Civil (ERAT), resultó clave para confirmar que lo que se presumía un accidente de circulación con un tractor, escondía un posible homicidio. La conclusión es contundente: fue un atropello voluntario que debió coincidir con una maniobra brusca del volante, lo que permitió la oscilación del apero del tractor contra el peatón sin que la rueda contactara con él.
La Fiscalía y la acusación particular, que eleva la petición de pena a 30 años, solicitan además el destierro del procesado de la parroquia de Hermedelo –donde ocurrieron los hechos– durante los próximos 30 años y que se le prohíba aproximarse a la viuda, hija, yerno y nieto del fallecido durante ese tiempo, así como a sus viviendas y lugares de trabajo. En cuanto a indemnizaciones, el Ministerio Público solicita 78.000 euros par a la mujer del fallecido y 9.000 para su hija, además de otros 6.000 euros para cada una de ellas por los daños morales ocasionados. La acusación particular eleva a 200.000 euros la indemnización total.
Unos días antes del atropello, el acusado contrató a un palista de Noia para que derribase un muro de 32 metros de longitud en la parroquia de Hermedelo, sin que el palista supiese que se trataba de una medianera que separaba la finca de Manuel Rodríguez de otra de la víctima.
Hipólito Bargo descubrió el 12 de octubre de 2007 los daños en el muro y acudió con uno de sus nietos a casa del suegro del supuesto homicida para hablar de la reparación. Un par de horas después, según el escrito de acusación, la víctima abandonó la gasolinera en la que trabajaba su yerno y se dirigía a su casa cuando fue alcanzado "por la espalda" e "intencionadamente" por el tractor que conducía Manuel Rodríguez. La Fiscalía sostiene que el conductor se desvió de su carril, cruzó al carril contrario, entró en la cuneta por la que circulaba Hipólito Bergo y "dando un volantazo" golpeó a su víctima con un apero robado que llevaba a remolque y huyó.
La acusación sostiene que un saliente del apero ocasionó una herida craneal a la víctima, que quedó tirada en la carretera "bajo una intensa agonía de una hora". El temor de las 50 familias de Hermedelo al acusado, considerado conflictivo y violento, dificultó inicialmente el proceso de la investigación.