T. SUÁREZ / M. PARDO - A CORUÑA
"Mi hermano no era un santo, pero tampoco un delincuente. Lo único que hizo fue drogarse y fastidiar a la familia porque sufrimos, pero él trabajaba. Tenía una familia y siempre lo apoyamos. Nunca robó porque tenía dinero y si no, nos lo pedía", cuenta Natalia Gómez, la hermana del joven José Manuel, asesinado el 5 de septiembre en su casa de Betanzos junto a su novia Claudia Alejandra Castelo
La mujer asegura que el relato de los hechos que hizo el asesino, confeso Manuel Antonio Prado, en una carta publicada en exclusiva por FARO DE VIGO, coincide con sus sospechas sobre lo ocurrido.
"Siempre supimos que los asesinaron para robarles. Sólo había que ver cómo dejaron el piso, con todo revuelto y destrozado. Mi hermano tenía una furgoneta BMW roja que le ayudó a comprar mi padre, vestía con ropa de marca y vivía en un piso que tiene nueve años. La hipoteca la pagábamos mi marido y yo. Ellos sabían que tenían dinero y que mi hermano y su novia se iban a Valencia de vacaciones y se aprovecharon de que mi hermano era un confiado", cuenta.
Natalia insiste en que su hermano José Manuel Gómez no era amigo de la pareja de descuartizadores y que conocía al asesino porque coincidieron en uno de los módulos de la cárcel coruñesa de Teixeiro. La víctima cumplía condena por tráfico de drogas y el procesado, por asesinar a un taxista en el municipio de Ordes.
"Yo conozco a los amigos de mi hermano. Habló con el asesino porque le quería comprar el coche. De hecho, un día lo trajo para que lo viésemos y nos dijo que le había dado 500 euros. Le preguntamos que por qué le entregó el dinero sin que le diese un justificante y nos dijo que era buen chaval, que no tenía duda. Yo no sabía que era un drogadicto ni nada", dice.
La familia del joven al que descuartizaron asegura que éste era "muy feliz" con su novia, a la que también mataron en su casa cuando regresó del trabajo. "Siempre estuvo en clínicas porque a los 19 o 20 años se metió en la droga, pero ahora sólo fumaba porros. Trabajó desde los 13 años en la empresa de reformas de mi padre, era muy trabajador. Nunca robó nada. La novia era buena chavala, no era ni drogadicta ni nada", cuenta Natalia.
La familia de Adriana Amenedo, a quien el asesino confeso imputa como copartícipe, no contactó con la de la víctima, algo que sí hizo la del descuartizador. "Me llamó su madre llorando y me dijo que ojalá fuese su hijo el que se hubiese muerto. Mi padre la consoló porque dijo que la señora no tiene culpa", asegura la hermana del fallecido.