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T. SUÁREZ/ M.PARDO - A CORUÑA Adriana Amenedo, acusada públicamente por su novio, Manuel Antonio Prado Riveiro, de haber participado en el asesinato de la pareja de Betanzos cuyos cuerpos descuartizados fueron encontrados en la parroquia ferrolana de Covas, insiste en que ella no apuñaló a José Manuel Gómez Rodrigo, Pachá, y a su pareja, Claudia Alejandra Castelo Castro. FARO DE VIGO publicó ayer una carta manuscrita de Prado Riveiro donde relata de forma pormenorizada cómo ambos planearon y ejecutaron el doble crimen. Según la versión de los hechos defendida por el asesino confeso, su novia apuñaló a las víctimas con un cuchillo para matar cerdos mientras él las golpeaba con un martillo.
La decisión de implicar a su pareja en las muertes se produjo después de que ella decidiese poner fin a una relación que comenzó en 2006, cuando ambos estaban internos en el centro penitenciario de Teixeiro. En sus primeras declaraciones, Prado Riveiro mantuvo que Adriana sólo le había echado una mano para deshacerse de los cuerpos, pero en la carta escrita desde la cárcel asturiana de Villabona la acusa de ser su cómplice en el doble asesinato.
A pesar de este testimonio, el abogado de la sospechosa, José Ramón Sierra, sostiene que Adriana Amenedo sólo ayudó a transportar los cadáveres desde la casa hasta la furgoneta que utilizaron para llevar los cuerpos de Betanzos hasta el monte donde fueron encontrados el 8 de septiembre del año pasado. La novia de Prado Riveiro, con quien tiene un hijo de un año, declaró tras su detención que ella subió al piso de las víctimas sin saber que estaban muertas y que al ver los cuerpos se mareó y se desmayó.
Hasta ahora, la acusada ha mantenido que el sábado por la mañana (el doble crimen fue el viernes, 4 de septiembre), ella se negó a ayudar a su novio, por lo que él se fue solo al piso de las víctimas, pero se vio incapaz de bajar los cuerpos hasta el coche y le pidió de nuevo a su chica que lo ayudase. Le prometió que no vería los cadáveres, pues los había cubierto con una manta, pero no encontraron la manera de bajar a los fallecidos sin levantar sospechas, así que el sábado decidieron amputarles las piernas para facilitar su traslado hasta la furgoneta del fallecido. Según Adriana Amenedo, fue el domingo cuando Prado Riveiro se trasladó a Ferrol para comprar droga y un machete que adquirió en una feria. Ella ha insistido en que no participó en el descuartizamiento y que le dijo a Prado Riveiro en varias ocasiones que no sabía si sería capaz de colaborar en el traslado, que se realizó el lunes.
En dependencias policiales ella reconoció que finalmente sí había visto los cuerpos, porque la maleta en la que habían guardado parte de uno de los cadáveres se abrió en el trayecto del piso hasta el coche. Adriana admitió que tuvieron que hacer fuerza para que el contenido no cayese al suelo y que la sangre salía por todas partes. Tras su detención, Prado Riveiro trató de exculpar a su novia. Una y otra vez insistió en que ella no quería ayudarle a deshacerse de los cadáveres y limpiar el piso. Se encargó también de recordar en sus declaraciones que ella no trató de huir cuando la policía se acercó a ellos en Ribadeo. Cuando la detuvieron, ella estaba dentro de la furgoneta del fallecido con su hijo fumando un chino de heroína.
Para aclarar qué papel tuvo cada uno en la muerte de José Manuel Gómez Rodrigo y su pareja, Claudia Alejandra Castelo Castro, la magistrada del Juzgado de Instrucción número 1 de Betanzos quiere someter a los sospechosos a un careo la semana próxima. Con este cara a cara espera que los imputados den su versión de los hechos ahora que ya no son pareja. Adriana Amenedo cree que su relación con Prado Riveiro puede provocar que la obliguen a alejarse del hijo que tuvo con él. En las últimas semanas, la acusada había pensado en la posibilidad de colaborar con la Justicia para decirles dónde estaban los objetos y el dinero que se llevaron de casa de los fallecidos, pero su ex novio se le adelantó y fue él quien condujo a la policía hasta el monte próximo a Betanzos donde abandonaron el botín.
Los agentes se incautaron de los objetos que había esparcidos en la subida de un monte situado a la altura del kilómetro tres de la carretera nacional 56, muy cerca de Betanzos. El material procede de la casa de la pareja asesinada. El procesado asegura en la carta remitida a FARO DE VIGO que en el monte había una maleta con dinero escondida entre unos matorrales. La policía recuperó varios objetos, pero en el lugar no había rastro de la maleta, que pudo ser recogida por alguna persona enviada por los detenidos o por alguien que se la encontrase.
El acusado insiste en su escrito que planeó el crimen con su novia, Adriana Amenedo, y que los dos son autores de los asesinatos. "Adriana es una mujer muy guapa, pero muy viciosa y manipuladora, un verdadero peligro para la sociedad", afirma Manuel Antonio Prado, quien relata cómo planearon la muerte de sus dos conocidos
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