ARSENIO COTO - LUGO
"Mateinos eu" y "a culpa é miña". Éstas son las desgarradoras palabras que una y otra vez repite Elsa Pérez Pin, la conductora de 34 años y única superviviente del accidente de tráfico en el que perdieron la vida su madre y su hijo de 2 años, tras precipitarse el coche en el que viajaban desde un puente de cuatro metros al río Eo el lunes pasado en el municipio lucense de Ribeira de Piquín.
Elsa Pérez se recupera en casa tras recibir ayer el alta médica en el complejo hospitalario Xeral-Calde de Lugo, en el que fue atendida de las leves lesiones físicas y de la hipotermia que sufrió al permanecer sumergida durante más de 7 horas con los cadáveres de su hijo y de su madre, que fallecieron ahogados. Su marido y su padre, a quienes fueron a buscar los vecinos una vez conocido el alcance del accidente, la arropan en estos duros momentos.
La capilla ardiente de su hijo, Iago Pasarín Pérez, y de su madre, Urbana Pin Díaz, de 61 años, se encuentra en un tanatorio de Meira (Lugo). Esta tarde, a las seis, se celebrará el funeral por ambos en la iglesia de Santalla, parroquia a la que pertenece Cabaceira.
La desolación entre los vecinos de esta aldea, apenas una veintena y casi todos jubilados, es grande ya que las víctimas mortales eran muy queridas, como reconocía ayer el párroco, Don José, que esta tarde oficiará el funeral.
La corporación municipal de Ribeira de Piquín, en un pleno extraordinario celebrado ayer, decretó dos días de luto oficial ante la consternación que causó este trágico suceso. El alcalde, Sabino Díaz, afirmó que fue "una tragedia enorme" y destacó que adquiere una relevancia especial por tratarse de uno de los municipios más pequeños de la provincia "donde todos nos conocemos". Un día después del accidente, el regidor no acierta a encontrar una explicación. "Son cosas que pasan, la conductora estaba muy acostumbrada a pasar por allí, pues el puente está sólo a 600 metros de la casa de sus padres. Es muy difícil encontrar un razonamiento", insistió.
Las declaraciones de Elsa Pérez a la Guardia Civil facilitarán el esclarecimiento de lo ocurrido. La conductora fue rescatada por dos vecinos suyos. Uno de ellos, José Manuel Lema, explicaba ayer que la joven estaba "fuera de sí", no hacía más que responsabilizarse de lo sucedido, diciendo que "mateinos eu" y "a culpa é miña". José Manuel Lema, muy afectado, no puede olvidar otra de las frases que les dijo la única superviviente: "qué fixen eu nesta vida para merecer isto, que matei a miña nai e o meu pequeño".
El siniestro tuvo lugar alrededor de las nueve de la mañana cuando Elsa, acompañada por su hijo, llevaba a su madre a rehabilitación a Lugo. A unos 600 metros de su casa se produjo el trágico accidente. Como el coche quedó debajo del puente, con las ruedas hacia arriba, casi no se veía.
La joven contó a las personas que las rescataron que oyó pasar coches y pidió ayuda a gritos, pero que nadie se percató de lo sucedido hasta antes de las cinco de la tarde. Ella estaba inmovilizada porque un asiento suelto le impedía la salida. Consiguió salvar la vida porque el coche quedó inclinado, con la parte trasera más hundida que la delantera. En donde iba ella quedó un hueco que le permitía tener la cabeza fuera del agua, que tenía una profundidad de 80 centímetros.
Uno de sus vecinos, Jesús Díaz, señalaba ayer que el siniestro "nos afectó a todos", sobre todo la pérdida de "un chavalín tan novo". "Es algo anormal", decía. Otro convecino, Jesús Linares, destacó que Iago era el único niño que correteaba por las corredoiras de esta envejecida aldea. Solía pasar largos períodos del año en Cabaceira, aunque la pareja tiene un piso en Lugo, debido a que su padre trabaja en el colegio de A Pontenova, un municipio próximo. Y es que el niño, era el único niño que correteaba por la aldea en un municipio donde sólo hay 11 escolares menores de 12 años en el colegio público.