C. GARCÍA - PONTEVEDRA
Uno de los acusados por el doble asesinato de los primos Ricardo Feijóo Vázquez y José Ángel Feijóo Abal, el francés Patrice Louis Marie Pierre Muñoz, reconoció ayer ante el juez que disparó a la cabeza y a bocajarro a los dos cambadeses cuando se encontraban maniatados en un viejo molino de Cambados la noche del 3 de diciembre de 2005. Según dijo, ambos estaban sentados sobre un pequeño muro cuando apretó el gatillo.
Su declaración contradice la versión del vasco José Manuel González Lacunza, quien dijo que él no fue autor material de los disparos. Patrice Marie Pierre Muñoz aseguró que, tras efectuar él los primeros dos disparos a Ricardo en primer lugar y luego a José Ángel, González Lacunza le quitó la pistola de las manos y volvió a descerrajar dos tiros sobre las cabezas de los arousanos. En opinión del francés, el vasco quería "asegurarse de que estaban muertos".
La brutal confesión de Patrice Pierre Muñoz llegó también en forma de carta que presentó como prueba el martes al inicio del juicio el fiscal jefe, Juan Carlos Aladro. Ayer reconoció las misivas como suyas.
Pese a esta declaración autoinculpatoria, el galo no asume la petición de pena del fiscal y pide la absolución alegando que González Lacunza "ponía todos los días una droga en mi café", de tal forma que anulaba su voluntad por lo que no era consciente de sus actos. Incluso apuntó el nombre de la sustancia: la escopolamina, también conocida como "droga del olvido" por anular la memoria.
González Lacunza acusó el martes a José Manuel Lata Couceiro de ser el que había organizado todo el operativo para cobrar una deuda de 4 millones de euros procedente del narcotráfico a Ricardo Feijóo. Ayer, Patrice negó este extremo y acusó a Lacunza de ser "quien lo planificó todo". No era la primera vez que el presunto sicario francés estaba en Galicia. Según su declaración, en febrero de ese mismo año ya había estado con otro ciudadano francés y el propio Lacunza en A Coruña para secuestrar a un empresario herculino y a su hija los cuales, según las informaciones del vasco, guardaban 3,5 millones de euros en su casa. Al final, el galo dice que Lacunza se "echó atrás" y frustró la "operación". En esa primera estancia en A Coruña llegó a ser detenido, sometido a un juicio rápido y condenado por conducir ebrio.
A finales de año regresó a Galicia para reclamar una deuda "a un narco" de 500 kilos de cocaína y 4 millones de euros, según la información que le trasladaba el empresario vasco. Dijo ante el juez que, según Lacunza, Ricardo Feijóo Vázquez estaba considerado "como uno de los mayores narcotraficantes de Europa" y que guardaba la droga y el dinero en su casa. Dijo que Ricardo era su único "objetivo" y que su primo José Ángel no tenía nada que ver, "tuvo la mala suerte de estar con él" cuando lo acompañó aquel día a la salida del restaurante "Tropezón" de Cambados. El encargado de pasarles la información sobre el objetivo era, según Patrice, Javier González Rodríguez, la "antigua mano derecha del propio Feijóo", quien también les consiguió en la pistola con la que se cometieron los asesinatos, según esta versión. González Rodríguez era un cambadés que apareció muerto con dos disparos en la cabeza en Marruecos en febrero de 2008. El finado González Rodríguez no es el único ausente de los autores materiales del asesinato. Según Patrice Pierre Muñoz, además de los dos jóvenes brasileños declarados en rebeldía –Wesley Teodoro dos Santos y Alexandre Carvalho de Sousa– en los hechos participó otro francés también llamado "Pierre" amigo de Lacunza y que por el lugar de los hechos pasaron otras dos personas, un tal "Rafa" de Portugal y un gallego, Manuel. En lo que coincidió con el resto de los procesados es en el otro francés que se sienta en el banquillo de los acusados, Yohan Piedagniel, no tiene nada que ver con el crimen.