REDACCIÓN / VIGO
La comida en el horno y las uvas y el champán dispuestos sobre la mesa. Los padres de los bebés más impacientes de 2008 tuvieron que aparcar las tradicionales campanadas para asistir a uno de los momentos más importantes de su vida. En esta ocasión, los niños gallegos parecían tener prisa y el primero, Anxo García Machado, llegaba al mundo en Santiago a las 00.23 horas con 3,700 kilogramos.
El repentino cambio de planes lo vivieron en persona María Cavido y Juan Quintas, padres del primer bebé del año en Vigo y que se vieron sorprendidos por el nacimiento de su primogénito en su casa de Porriño cuando realizaban los preparativos para la última cena del año.
Finalmente, la pasaron en el Hospital Xeral-Cíes, donde a las 00.45 de la madrugada recibieron un "maravilloso regalo de Reyes adelantado". Esa es la hora a la que vieron la carita a Óscar, un bebé muy sano y espabilado que pesó 3,100 kilogramos y que en sus apenas doce horas de vida "ha recibido tanta atención como las hijas de los Príncipes".
Con la expectación generada por su nacimiento bromeaban ayer sus abuelos en el hospital, donde acompañaban a los padres, María Cavido, de 30 años, y Juan Quintas, de 32, ambos naturales de Ourense y con domicilio actual en Porriño por motivos de trabajo.
Con una sonrisa perenne en sus rostros, la feliz pareja explicaba lo rápido que sucedió todo. "Llegamos a las diez de la noche, realizaron los preparativos, me bajaron a la sala de partos y con cuatro empujones ya estaba fuera", comentaba la madre mientras explicaba que "Óscar es un niño muy despierto y apenas ha llorado desde que llegó al mundo" al filo de las campanadas.
Por los cálculos del ginecólogo, María salía de cuentas el día 28 y desde que supo que estaba embarazada "había pensado en la posibilidad de que naciera el día de fin de año, aunque nunca te imaginas que va a ser el primero o de los primeros".
En este caso, Óscar se ha convertido en el segundo gallego del año. Fruto de un parto rápido y sin complicaciones al que asistió el padre, su nacimiento ha llenado de alegría a toda la familia, al ser el primer nieto por parte materna y paterna y el único bisnieto en la familia de María.
Su alumbramiento fue tan rápido que no dio tiempo de poner la epidural a la madre, quien ahora se felicita por ello porque "no tuve grandes dolores y disfruté más del momento". El pequeño es "el mejor augurio que uno puede desear para empezar el año", comenta orgulloso su padre, quien ya ha empezado a familiarizarse "sin problema" con los pañales.
La mañana del día 31 la madre sufrió las primeras molestias y acudió a Urgencias, pero se trataba de una falsa alarma y la mandaron de nuevo a casa. A las pocas horas, "con toda la comida lista para meter al horno", María y Juan tuvieron que regresar de nuevo al Xeral Cíes y cambiaron, al igual que otras ocho parejas gallegas, las uvas y las campanadas por la sala de partos.