X.M. del Caño / OURENSE
Ourense y Galicia despidieron a Jaime Quessada Porto, enterrado el día 31 de diciembre en el cementerio de Señorín (O Carballiño), con el compromiso de dedicarle un museo, que acogerá la obra del genial artista orensano y la de su hijo, Xaime Quesada Blanco, que falleció el 21 de junio de 2006, a los 30 años de edad. Quessada Porto dedicó los últimos días de su vida a impulsar la fundación que lleva el nombre de su hijo, aunque todo parece indicar que en el futuro también gestionará gran parte de su legado artístico, que la familia está dispuesta a donar o dejar en depósito para su muestra en esta ciudad.
El presidente de la Diputación de Ourense, José Luis Baltar, considera que la desaparición de Quessada impulsará todavía más el proyecto del museo y de la fundación. En ese sentido, asegura: "Ahora, por un respeto a su memoria, tendremos que hacer lo que él quería que se hiciese. Mientras Jaime Quessada vivía, se podía ir retrasando un poco, pero en vista de los acontecimientos, en este año tendremos que ponerlo en marcha".
Baltar considera que los albaceas, que conocían claramente cuál era su pensamiento, deben convocar a los representantes de las instituciones -Xunta, Concello y Diputación de Ourense- para tomar la decisión. Y explica: "Más que nada, este proyecto estaba paralizado por la necesidad de encontrar un edificio digno en la ciudad para mostrar la obra de Jaime Quessada Porto y Xaime Quesada Blanco".
El alcalde orensano, Francisco Rodríguez, afirma que Jaime Quessada fue "un referente artístico en los últimos 40 años, pero no cabe duda de que su obra fue mucho más allá de nuestras fronteras. Con su desaparición, Ourense queda un poco huérfano. Además, califica a Quessada como "una persona singular, un provocador. Todos lo conocíamos; era la figura del artista, del genio".