David Barco, que es un tipo cuya profesionalidad somelier se delata en su trato cotidiano, fue este año la nariz más áurea de Galicia pero formó parte de una tríada olívica: le pisaron los talones otras dos fosas nasales de la zona. Una, el subcampeón, Óscar Cidanes, del restaurante Esteban de Mos; la otra, Natividad Garrido, del Maruja Limón de Vigo.
Dos establecimientos ya de sobra reputados junto al restaurante del Club Financiero en que se mueve el apéndice nasal primero. Añádase a ello que en Vigo habita el presidente de los somelieres gallegos, Xoán Cannas (aunque del restaurante Pepe Vieira, de Sanxenxo), y se obtendrá la cuadratura del círculo.
Contemplar las pruebas a que se someten deja al profano, que a duras penas distingue un ajo de cebolla, boquiabierto: desde un test sobre cuestiones teóricas de la profesión hasta la búsqueda de errores en una carta pasando por la venta y maridaje de vinos sobre un menú, el descorche, la decantación y servicio de un vino, la identificación con la sola nariz de diferentes productos... Asusta mirarlo.
El concurso tuvo lugar en la Feria de Muestras de Ferrol, organizado por el grupo Hostelería y Turismo con el respaldo de la Xunta de Galicia. Cinco profesionales, salidos de una "quema" anterior entre once, dieron los tres finalistas. Ahora, a las semifinales, en Burgos y Valencia. ¿Llegará un gallego a Nariz de Oro nacional?