ANTONIO BROTO/ EFE
Pese a que el chino mandarín se enseña en todas las escuelas chinas, "sólo" 690 de los 1.300 millones de habitantes pueden comunicarse con él, y no todos ellos lo tienen como lengua materna, de acuerdo con el sondeo llevado a cabo por las autoridades.
Medio millón de personas de todas las divisiones administrativas de China fueron encuestadas para el estudio, que arrojó el mismo porcentaje que el hecho hace dos años, lo que indica que la diversidad lingüística en el país asiático se mantiene con el paso del tiempo pese a los esfuerzos de Pekín en la otra dirección.
En las ciudades la presencia del mandarín es mayor (un 66 por ciento de urbanitas lo hablan y entienden), mientras que en el medio rural está extendido en menos de la mitad de la población (45 por ciento).
El mandarín o putonghua (que significa literalmente "habla común") toma su pronunciación y vocabulario principalmente del dialecto pequinés y otros del norte del país, por lo que a medida que se avanza hacia el sur de China disminuye su uso y conocimiento.
Pese a que el chino posee cientos de dialectos, muchos de ellos incomprensibles entre sí (cantonés, shanghainés, min, pequinés...) presenta la ventaja de que todos ellos se escriben igual, por lo que dos chinos de regiones alejadas seguramente no podrán comunicarse de palabra, pero sí por escrito.
Junto al chino y sus muchos dialectos conviven en el país otras lenguas, como el tibetano, el mongol, el uigur o el coreano, en su mayoría de familias lingüísticas diferentes al mandarín, aunque sólo las usa un 5 por ciento de la población (de minorías étnicas).
El estudio del Ministerio de Educación señaló que el putonghua está más extendido entre los hombres (56,7 por ciento) que entre las mujeres (49,2 por ciento).
Por edades, quienes más conocen el mandarín son los jóvenes de menos de 30 años (un 70 por ciento), y donde menos implantado está es entre los mayores de 60 (30,9 por ciento), dado que en décadas anteriores el mandarín estaba menos extendido en el sistema educativo nacional.
A la vista de los resultados del sondeo, el viceministro de Educación chino, Zhao Qinping, afirmó hoy, a través de la agencia Xinhua, que el Gobierno seguirá lanzando proyectos de extensión del mandarín especialmente en áreas rurales, por ejemplo con programas de voluntarios universitarios para dar clases en el campo.
Mientras Pekín continúa su labor de extensión del lenguaje estándar dentro del país, planea abrir fuera de China más de 500 Institutos Confucio antes del final de esta década, y en ellos se impartirá exclusivamente el chino mandarín.
En la actualidad, el Instituto Confucio cuenta con 120 centros para la enseñanza del mandarín en 50 países, tras su puesta en marcha en 2004, y la mayoría de ellos están en Europa. Se espera que el primero de España se inaugure este año en Madrid.
A todas las dificultades para el aprendizaje que implica la diversidad lingüística del chino se añade el problema de que Taiwán, Hong Kong y Macao usan la escritura china "tradicional", diferente de la que se utiliza en China ("simplificada").
Por ello, muchos profesores nativos de chino en países como España, que proceden de Taiwán, enseñan a los estudiantes un método de escritura que es ligeramente diferente al que se usa en China, donde fue abandonado hace más de medio siglo y sólo es visible en textos antiguos.
Mientras en Europa la moda de estudiar chino está apenas comenzando, en otros países de Asia el idioma del gigante asiático hace ya furor, y su enseñanza está muy extendida en Corea del Sur, los países del sureste asiático y Japón, entre otros.