Tiene 58 años y es oriundo de San Sebastián. Se gana la vida como fisioterapeuta en el Hospital Donostia y cada miércoles y viernes acude a una cita ineludible: los ensayos de la coral Alaia de la ONCE. En su mano derecha sostiene su "chuleta", los temas en Braille que va a cantar.
-¿Cuándo empezó a cantar?
-Empecé de niño, en el coro parroquial. Años más tarde me fui a Madrid a estudiar Fisioterapia en la Escuela Universitaria de la ONCE, donde teníamos una coral en la que había una gran presencia de vascos. Regresé a Donosti y no fue hasta hace diez años más tarde que me sumé al coro de la Sociedad Gastronómica de la ciudad, Ikasbide. Era el único ciego.
-¿Cómo llegó a la coral Alaia?
-Por una amiga conocí a su director, me habló de la coral y decidí entrar hace cinco o seis años en la cuerda de bajos.
-¿Qué es lo que más le fascina de esta afición y dónde pone más la atención?
-Esto es un trabajo en equipo en el que si uno no juega bien se va todo al traste. Aparte de aprender la estructura de la interpretación y memorizar ritmos, duración de los silencios, etc., hay que estar muy atentos a las señales sonoras del director.Tiene 58 años y es oriundo de San Sebastián. Se gana la vida como fisioterapeuta en el Hospital Donostia y cada miércoles y viernes acude a una cita ineludible: los ensayos de la coral Alaia de la ONCE. En su mano derecha sostiene su "chuleta", los temas en Braille que va a cantar.
-¿Cuándo empezó a cantar?
-Empecé de niño, en el coro parroquial. Años más tarde me fui a Madrid a estudiar Fisioterapia en la Escuela Universitaria de la ONCE, donde teníamos una coral en la que había una gran presencia de vascos. Regresé a Donosti y no fue hasta hace diez años más tarde que me sumé al coro de la Sociedad Gastronómica de la ciudad, Ikasbide. Era el único ciego.
-¿Cómo llegó a la coral Alaia?
-Por una amiga conocí a su director, me habló de la coral y decidí entrar hace cinco o seis años en la cuerda de bajos.
-¿Qué es lo que más le fascina de esta afición y dónde pone más la atención?
-Esto es un trabajo en equipo en el que si uno no juega bien se va todo al traste. Aparte de aprender la estructura de la interpretación y memorizar ritmos, duración de los silencios, etc., hay que estar muy atentos a las señales sonoras del director.