S.O.S. contra la violencia machista

Un taller formará a los profesionales de emergencias en el manejo de estas situaciones

19.11.2015 | 02:37
Begoña Vázquez Meijide, durante una charla a estudiantes.

Tras un delito de violencia de género, lo que más necesita la víctima es sentir el apoyo del personal que la atiende, y para ello, es importante que empatice con la persona agredida. Cómo manejar estas situaciones, en las que en muchas ocasiones también están involucrados menores, es el objetivo del taller que organiza la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), en el que se han inscrito sesenta profesionales de los servicios de emergencias.

La primera atención psicológica a víctimas de violencia de género será uno de los ejes de la Jornada de Apoyo Psicológico en Situación de Crisis dirigida a personal de emergencia, que organiza la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) Galicia el próximo sábado en Sanxenxo.

"Es fundamental que el personal sanitario sepa cómo actuar ante una llamada de auxilio de una víctima de violencia de género, que sepa cómo manejar esa situación y cómo atender a la víctima en ese primer contacto; que empatice con ella", afirma la trabajadora social y educadora social Begoña Vázquez Meijide, que será la encargada de impartir el taller de atención a víctimas de violencia machista.

Para Vázquez, con 25 años de experiencia en prevención y educación para la salud en diferentes ámbitos, que la víctima no se sienta juzgada en ese momento de emergencia es fundamental. "Solo el hecho de llamar pidiendo ayuda o expresar lo que le sucede es ya un esfuerzo enorme para ella", asegura.

En ese momento, explica, además de la atención sanitaria que pueda necesitar en función de la agresión recibida, la víctima de malos tratos necesita sentir la seguridad de que va a tener una acogida. "La víctima siente vergüenza por la situación, hay también una parte de sumisión, de sentimiento de culpa y de falta de autoestima. Muchas veces, cuando decide dar el paso de hacer pública su situación y pedir ayuda es porque ya no puede más", advierte. Por lo tanto, son víctimas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema. "De aquí la importancia de que el personal que atiende a su llamada empatice con la víctima", insiste.

Sin embargo, esto no es siempre así, añade. "A la víctima de violencia de género siempre se la juzga. El machismo está en todas las profesiones y quien lo es en casa lo es en su trabajo. Si no fuera así, habría sentencias más duras contra los agresores", critica.

En su opinión, la sociedad continúa perpetuando estereotipos patriarcales que hace muy difícil erradicar la lacra de la violencia machista. Vázquez lo ve con los alumnos a quienes imparte charlas de prevención y educación en salud. "Se siguen repartiendo los roles según el sexo, y se nos sigue vendiendo la idea de la masculinidad del hombre y de la mujer servicial. Yo siempre digo a los alumnos que estas ideas solo hacen que vivamos una mentira y que en un futuro seamos infelices", argumenta.

Vázquez no cree que desde el punto de vista social se haya avanzado demasiado en el problema de la desigualdad entre géneros y la violencia machista. "Tal vez sí hayamos avanzado en que ahora tiene mayor visibilidad y en las medidas legales, pero en lo privado, en la cotidianidad seguimos con ese patrón de sociedad patriarcal. Está tan metido en el ambiente: en la educación tan diferenciada, en los juguetes, en los colores para chicos y los colores para chicas, en los libros de texto, donde la mujer apenas aparece y cuando lo hace es como compañera de...", explica.

La educación en la igual desde todos los ámbitos es la única salida a la violencia contra las mujeres, asegura, una lucha en la que tiene que involucrarse toda la sociedad, desde las familias y la enseñanza hasta los medios de comunicación. "Es importante que todos los profesionales que tienen cierto peso, que pueden ser un referente, estén sensibilizados con este problema", añade.

En su opinión, es imprescindible enseñar a los jóvenes a ser individuos y romper con el discurso de la complementariedad. "Hay que formar personas individuales, no que tengan que complementarse con otra para sentirse seres plenos. Pero como nos dicen que esto es así, es lo que hacemos, como una forma también de adaptarte al medio, hasta que te das cuenta de que esto no es así y las relaciones empiezan a resquebrajarse", se lamenta.

Begoña Vázquez reconoce que la perspectiva de género forma parte indisoluble de su forma de ser, de comunicarse y de relacionarse, una perspectiva que es fundamental que el personal sanitario y de las fuerzas del orden tengan muy presente cuando van a atender a este tipo de víctimas. Esta será la premisa de la que parta el taller que impartirá el sábado. El objetivo: que estos profesionales sepan manejar estas situaciones, en las que en muchas ocasiones también están involucrados menores.

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