Reflotar la mente tras el naufragio

Esta es una de las situaciones de emergencia que tratan los psicólogos del GIPCE

09.11.2015 | 01:31
La psicóloga Ana Núñez Rubines. // Xoán Álvarez

Su misión es ayudar a las familias de las víctimas de accidentes, naufragios, desapariciones u otras situaciones de emergencia. Son el Grupo de Intervención Psicológica en Catástrofes y Emergencias de Galicia, una red de profesionales en guardia las 24 horas del día, los 365 días del año. Este fin de semana celebraron una jornada para revisar sus intervenciones en naufragios como el del arrastrero "Mar de Marín", ocurrido en la Ría de Vigo en 2014.

Intervienen en situaciones de emergencia y catástrofes humanas, y su misión es evaluar la situación y asegurarse de que los afectados tienen los suficientes recursos, tanto personales como sociales, para salir adelante de una situación tan dramática. Son los psicólogos del Grupo de Intervención Psicológica en Catástrofes y Emergencias (GIPCE) del Colegio Oficial de Psicología de Galicia, que forman medio centenar de especialistas, en activo las 24 horas del día, los 365 días del año. "Siempre hay alguien de guardia. En cuanto recibimos la llamada, nos movilizamos", explica la psicóloga Ana Núñez Rubines.

Una de las situaciones de emergencia para las que son requeridos sus servicios son los naufragios. En los dos últimos años han intervenido en media docena. Los especialistas de este grupo han intervenido, entre otros, en los naufragios del arrastrero "Mar de Marín", ocurrido en la Ría de Vigo en 2014 y en el que perdieron la vida cinco tripulantes; el del "Safrán", con base en Viveiro, sucedido el mismo año; y el del "Cordero", arrastrero que se hundió en 2008 a unas 20 millas de cabo Prior, en A Coruña. Este fin de semana, el GIPCE celebró una jornada de formación práctica en la que revisaron sus intervenciones en estas situaciones. "El objetivo era revisar las actuaciones que hemos tenido para, a partir de las experiencias, enriquecer al resto del grupo y sacar conclusiones de cara a intervenciones futuras", explica la psicóloga, coordinadora de este encuentro de trabajo.

La intervención de estos psicólogos se circunscribe al momento de la emergencia y finaliza cuando la familia entierra a la víctima "Nuestra intervención es evaluar la situación y asegurarnos de que las víctimas tienen los recursos personales y el apoyo social necesarios para que puedan salir adelante de esa situación", comenta.

Cada caso de emergencia es distinto y no existe un manual que recoja las claves para manejar una situación tan dramática y en la que suelen están involucradas personas con perfiles muy diferentes. Sin embargo, la experiencia en casos anteriores puede ser un importante aliado para el psicólogo. "Cada caso es único porque las personas también lo somos. No todos tenemos la misma resistencia para hacer frente a una situación de este tipo. Tampoco es lo mismo afrontarla si estás solo que si tienes una red social -familiares, amigos, vecinos- que te apoya. Nosotros trabajamos para que cada persona se aproveche de todos los recursos que tiene, aunque no los conozca, para que pueda hacer frente a esa situación y seguir con su vida", detalla.

Situaciones de emergencia como los naufragios pueden una dificultad añadida, que es la desaparición de la víctima en el mar. "No es lo mismo que aparezca el cuerpo a que permanezca desaparecido. Esto último hace que el duelo sea mucho más complejo porque la familia no puede ponerse el luto ni enterrar a la víctima; no hay tumba", explica.

También en casos de desapariciones, el trabajo de estos psicólogos se prolonga algo más allá de la situación de emergencia. "Estamos activados durante unos días más, pero cuando se acaban las tareas de búsqueda derivamos a las familias a los servicios normalizados: médicos de cabeza, de salud mental", detalla.

El proceso de luto suele durar entre dos y tres años, y pasa por distintas fases: estado de shock tras recibir la noticia; negación de lo sucedido; una fase en la puede haber ira, rabia; y por último, la de aceptación y resignación. "Hay que aprender a recuperar la actividad que tenías antes para seguir adelante, y a tener volver a tener motivaciones. Si el proceso de duelo se complica y se alarga en el tiempo puede anular la vida de la persona", advierte.

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