Adiós al poeta que amaba la lluvia

Carlos Bousoño, fallecido a los 92 años, deja una obra lírica excepcional y un trabajo de investigación y crítica literaria que lo convierte en referente de las letras españolas

26.10.2015 | 01:55
Carlos Bousoño, a la izquierda, junto a su gran amigo Emilio Alarcos. // Faro

Se marchó en silencio, como se marchan los inteligentes. De alguna manera Carlos Bousoño se había despedido del mundo unos años atrás, postrado por la enfermedad pero sin perder su sonrisa. "Lo que importa en el arte es ser diferente", aseguraba el poeta, que decía que le gustaba la lluvia "porque me recuerda mi infancia en Oviedo". Bousoño, nacido en el municipio asturiano de Boal en 1923, será incinerado hoy en el cementerio madrileño de La Almudena. Su viuda, Ruth Crespo, lo calificaba ayer de "hombre fascinante". Tenía 92 años y era mucho más que un poeta magnífico; era un ensayista de altura, un crítico literario inmenso y un gran profesor.

El poeta fue Premio Nacional de Poesía en 1990 y finalista al Premio Cervantes el año 2000. Desde 1979 era miembro de la Real Academia Española, donde ocupaba el sillón "M" y además de poeta fue filólogo, escritor, ensayista, crítico literario y profesor universitario en Estados Unidos y en la Universidad Complutense de Madrid.

La obra poética de Bousoño, considerado un estudioso del simbolismo en la poesía, se conoció en 1945 con la publicación del libro "Subida al amor", al que siguieron otros títulos hasta que en 1968 "Oda en la ceniza" le llevó a ganar el Premio de la Crítica, que volvería a conseguir con "Las monedas contra la losa", en 1974.

El poeta asturiano publicó la recopilación de gran parte de su obra en "Poesías completas" (1960), "Antología poética. 1945-73" (1976) y "Selección de mis versos" (1982).

Cultivó la poesía existencialista frente a algunos de sus coetáneos que se inclinaron por la de corte social y formó parte de la primera generación poética española de la postguerra.

Su estudio "Teoría de la expresión poética" le hizo ganador en 1952 del Premio Fastenrath, otorgado por la Real Academia Española. Con "El símbolo" (1976), obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Ensayo en 1978.

El 28 de mayo de 1990, cuando se encontraba trabajando en su libro "Elegía de los tres tiempos", Carlos Bousoño obtuvo el Premio Nacional de Poesía, que concede el Ministerio de Cultura, por su obra "Metáfora del Desafuero", premio que le fue entregado en enero de 1991.

Tres años después fue galardonado con el Premio Nacional de las Letras Españolas, instituido por el Ministerio de Cultura, y el 28 de abril de 1995 logró el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, al que fue candidato y finalista los cuatro años anteriores.

Bousoño ha sido además finalista en dos ocasiones al Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (mayo de 1993 y junio de 1994).

En diciembre de 2000 fue candidato al Premio Cervantes en el que quedó entre los cuatro finalistas, premio para el que compitió también en 1998, 2001 y 2002.

En agosto de 2001 el Principado de Asturias le concedió la Medalla de Oro, la más importante condecoración que concede el Gobierno asturiano.

Carlos Bousoño y su esposa Ruth fueron demandados en 2007 por Amaya Aleixandre -sobrina de Vicente Aleixandre- que, como heredera del poeta, reclamaba el archivo y otros bienes del Premio Nobel de Literatura, que se encontraban en poder del matrimonio desde su muerte, en 1984.

Tras siete años de litigios, en enero de 2104 el Tribunal Supremo determinó que el matrimonio Bousoño era el legítimo dueño del archivo de Vicente Aleixandre y desestimó el recurso de su sobrina, que había paralizado una oferta presentada por la Junta de Andalucía y por la Diputación Provincial de Málaga de comprar por cinco millones de euros los fondos del Premio Nobel.

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