Víctor Lapuente: "El proceso de Cataluña está dirigido por un chamán"

"Los intelectuales deben pensárselo dos veces antes de llamar a indignaciones masivas y fomentar peligrosos sentimientos populistas"

23.10.2015 | 04:01
Víctor Lapuente.

Distingue dos tipos de retórica política, la de los chamanes y la exploradora. En la primera engloba a los populismos, sean de izquierda o de derecha, mientras que en la segunda sitúa a los partidos que desarrollan políticas socialdemócratas. Víctor Lapuente (Huesca, 1976), profesor en el instituto para la Calidad del Gobierno de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, habla de estas cuestiones en el libro 'El retorno de los chamanes' (Península)

-¿En momentos de crisis florecen los chamanes?

-Los ciudadanos buscan explicaciones más simples cuanto más grandes son los problemas, por eso surgen chamanes con explicaciones de buenos y malos a los que responsabilizar de los problemas.

-Opone la retórica exploradora a la de los chamanes.

-Hay dos maneras de abordar los problemas colectivos. Uno consiste en probar recetas políticas de otros sitios y ver si aquí funcionan. Este sistema experimental de prueba error, propio de la mentalidad exploradora, es más fructífero que la del chamán, basada en una teoría marxista, si es de extrema izquierda, y defensora de nacionalizaciones, o en una neoliberal si es de extrema derecha, partidaria de dejarlo todo en manos del mercado.

-¿La "política pequeña", de lo posible, frente a la grande?

-La política de las grandes ideologías, que quiere cambiarlo todo, la de los chamanes -de derechas o de izquierdas- no funciona, es mucho mejor la política pequeña, escéptica, que a veces surge de la escasez y no de la riqueza.

-¿Defiende los recortes y el copago en la sanidad?

-Si faltan recursos, hay que ver si introduciendo un copago podemos salvar tratamientos para enfermedades graves o hacer frente a nuevos retos. Sin embargo, el copago no entra en la mentalidad del chamán de izquierda, cuando casi todos los estados de bienestar de los países nórdicos lo han introducido.Hay que juzgar cada medida por el coste y beneficio y no en función de las grandes ideologías.

-¿"Un nuevo fantasma recorre Europa, los populismos"?

-No es lo mismo derecha e izquierda, Marine Le Pen y Tsipras, Podemos y el UKIP, pero en la dicotomía chamanes-exploradores todos esos partidos son chamanes y tienen en común que identifican al culpable de nuestros males, que generalmente viene de fuera de nuestras fronteras. Para Le Pen viajan en patera; para Syriza y Podemos, en jet y son los intereses financieros. Son todos muy patrióticos y antieuropeístas. Todos ellos tienen más simpatías por Putin que por un partido tradicional, son respuesta al miedo a la globalización.

-Podemos, Ganemos, Amanecer Dorado... Todos huyen de la denominación partido.

-Porque conciben una política sin intermediarios en la que los líderes carismáticos hablan directamente con el pueblo. Es el retorno al lenguaje de entreguerras, cuando se cuestionaron las democracias representativas, se consideraron caducos los partidos y se buscaron fórmulas de democracia directa como los plebiscitos, propias de una concepción populista del poder. Una sociedad compleja necesita representantes capaces de lidiar con la complejidad. La gente, si le preguntan, dirá que quiere que bajen los impuestos y que suba el gasto en educación, y así no será sostenible. Gobernar no es contar los votos de un referéndun, son necesarios los profesionales de la política que, con los técnicos, lleguen a soluciones de sentido común.

-¿Ciudadanos o Podemos?

-Ciudadanos más explorador.

-¿¡Indignaos!, el libro de Stéphane Hessel, ha hecho daño?

-Fomentar que la gente se interese por la política es muy loable, pero es peligroso fomentar sentimientos que pueden llevarla a ser arrastrada por el populismo. Los intelectuales deben pensárselo dos veces antes de llamar a la gente a indignaciones masivas y a grandes movimientos rupturistas, porque aunque estamos muy lejos del período de entreguerras, eso pasó también entonces. Hay que evitar que se produzca toda violencia o ruptura y promover el consenso.

-¿Ve chamán a Rajoy?

-La estrategia de Rajoy es no hacer nada y dejar que el tiempo pase sin resolver los problemas serios.

-¿El próximo Gobierno?

-Como va a tener que haber un acuerdo entre varios partidos, se enterrará el hacha de guerra y van a sentarse a dialogar, con lo cual será un avance frente a los gobiernos monocolores. Las grandes reformas que han cambiado la sociedad escandinava siempre las han hecho los gobiernos de coalición.

-¿Cuál ha sido la retórica de Felipe González y la Transición?

-Exploradora. Colaboradores suyos como Almunia, Solana o Maravall se enfrentaron incluso a los sindicatos. En comparación con la época de la República, que fue chamanismo puro, con líderes radicalizados por completo, en los años setenta hubo un gran ejercicio de sentido común, más de explorador.

-¿Por qué hay tanta corrupción en España?

-La corrupción no es una cuestión individual, son redes que precisan de la coordinación de muchísima gente, y esto es posible en España porque las administraciones están habitadas por gente con un destino común: que el partido siga en el poder para mantenerse en sus puestos. Funcionarios, altos cargos y políticos tienen interés en mirar hacia otro lado si se descubren casos de corrupción. Ese es el problema, que no hay suficientes filtradores o chivatos en las administraciones. Hay mucho miedo porque demasiada gente depende del patriarca o del cacique de turno.

-Los controles son escasos.

-Todas las medidas que se toman son de cara a la galería: 'Vamos a crear una oficina contra la corrupción, a aumentar los recursos', en lugar de reformar las instituciones y la ley electoral para despolitizar la Administración. Un político no puede ser quien decida a dónde llega el AVE y dónde pone la estación de tren, como ocurre aquí. Lo voy a resumir: la politización de las instituciones es la causa de la corrupción, la ineficiencia y de gastos de dudoso beneficio económico, por no decir malgasto.

-Reducir ayuntamientos y eliminar las diputaciones, dice.

-Es increíble que con la crisis que hemos tenido no se hayan afrontado estas cuestiones, como se ha hecho en los países nórdicos. Se ha perdido una gran oportunidad.

-¿Rechaza la eurozona?

-El euro no es sostenible. Delegar en Bruselas más y más competencias es un error: en lugar de poder probar 28 soluciones a un problema, nos quedamos con solo una.

-¿Cataluña independiente?

-El proceso de Cataluña está dirigido por un chamán: 'Lancémonos al monte, que esto es horrible y ahí está Ítaca'. Dicho esto, soy partidario de una reordenación de las competencias de las autonomías.

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