Pierre Levai: "Los artistas de ahora son como los cantantes de rock, unas superestrellas"

"Para ser un buen galerista hay que poner al artista en primer plano y no dar la sensación de que el marchante es el artista; hay que permanecer detrás de él"

16.10.2015 | 04:55
El presidente de Marlborough, Pierre Levai. / Víctor Echave

Es una de las mayores autoridades mundiales en arte contemporáneo. Preside las galerías Marlborugh de todo el mundo y dirige la de Nueva York. Pierre Levai, francés de nacimiento (Biarritz) y neoyorquino de adopción, pasa inadvertido para los informadores, que persiguen al pintor Juan Genovés. Es una escena ya habitual. Y sería casi inútil, porque la política de la galería es que no conceda entrevistas. Sin embargo, Levai accede a charlar unos minutos ante la insistencia de la periodista y se expresa en español con soltura, no en vano su abuelo era de origen catalán.

Vestido con vaquero y chaqueta, pocos dirían que este hombre que ya cumplió los ochenta es marchante de los artistas más cotizados, cuya obra alcanza cifras astronómicas: Bacon, Henry Moore, Lucian Freud, Kokoschka. Entre la nómina de españoles figuran Antonio López, Martín Chirino, Manolo Valdés, Luis Gordillo, Navarro Baldeweg, Pelayo Ortega, Alberto Corazón, Leiro o Lucio Muñoz.

-¿Cómo es que ha venido a esta exposición de Genovés?, ¿suele acompañar a sus artistas?

-No, no, es que hace cincuenta años que trabajo con Genovés y no solo tengo una gran admiración por su pintura sino que también es amigo. Tuve que venir hace unos días a Europa para hacer unas cosas -porque vivo en Nueva York- y aproveché para venir a la inauguración de esta exposición. Ya había tenido ocasión de verla en Valencia y me había gustado muchísimo.

-¿Genovés fue el primer pintor español que llevó usted a Nueva York?

-Sí, fue en 1966. Genovés tenía colgados dos cuadros pequeños en la Bienal de Venecia y eran tan increíbles que hablé con su galerista de entonces y le dije que quería llegar a un acuerdo con el autor. Luego estuve con él allí y más tarde vine a Madrid y firmamos un contrato [de exclusividad].

-A continuación fueron viniendo Antonio López...

-...Antonio López, Gordillo, Lucio Muñoz, Claudio Bravo, y ahora tenemos una gran presencia en España, con una galería en Madrid [1992]y otra en Barcelona.

-Abrió la de Barcelona en plena crisis.

-No, la abrimos hace dos años. Barcelona es una ciudad importante y creo que vale la pena que Marlborough tenga allí una galería.

-Sus comienzos en la primera Marlborough, en Londres, fueron un tanto accidentados, Francis Bacon le dio un puñetazo,

-Había bebido mucho, quise ayudarlo y me dio con el puño.

-Es sobrino de Frank Lloyd, fundador de la primera galería, en Londres, pero su familia lleva en el mercado del arte desde el siglo XIX.

-Sí, uno de los fundadores [en 1949] fue un hermano de mi padre. Toda mi familia se dedicó al comercio del arte en Austria y muchos de ellos murieron en Auschwitz.

-¿Tiene origen catalán?

-Un abuelo mío era catalán.

-Está considerado un negociador muy duro, muy difícil.

-Soy una persona muy fácil. Algunas veces es mejor no estar de acuerdo pero generalmente prefiero no resultar difícil; me parece una pérdida de tiempo.

-Dicen que es tan venerado como odiado.

-Me gusta hacer las cosas bien y a veces disiento.

-¿Por ejemplo?

-Es muy difícil decir, cada caso tiene sus particularidades. Para ser un buen galerista hay que poner al artista en primer plano y no dar la sensación de que el marchante es el artista; hay que estar detrás.

-¿Es difícil torear con el ego de los artistas?

-No entiendo eso de torear (se ríe), en el toreo hay que matar al animal. Tratar con los artistas no es conflictivo. Entre los artistas, como en toda la gente, hay gente difícil y fácil. No se puede generalizar.

-¿Ha cambiado el papel del galerista desde que empezó?

-Antes no había el interés que hay ahora sobre el arte contemporáneo. Hace cincuenta años el arte contemporáneo no tenía la publicidad que tiene ahora. Ahora, los artistas son como superstars, como los cantantes de rock. Antes era una cosa mucho más pequeña.

-"Yo no colecciono cuadros, colecciono dinero", decía su tío. ¿Diría lo mismo?

-No. Era su opinión.

-¿Usted es coleccionista?

-Sí tengo cuadros, en especial cuadros que han sido importantes en mi vida por la relación profesional o de amistad con el artista.

-Lanzó a su hijo Max, con poco más de veinte años, a dirigir la galería de Chelsea.

-Se ocupa de artistas jóvenes. Es un buen dealer, tiene bastante éxito. Él trabaja con artistas de ahora que usan las nuevas tecnologías y están entre los treinta y treinta y cinco años. Yo trabajo con gente de mi generación.

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