Los galardones de la Academia sueca

El Nobel premia al periodismo

"No hay que hacer concesiones frente a ningún poder totalitario", afirma la escritora y periodista bielorrusa Svetlana Alexievich

09.10.2015 | 03:37
Svetlana Alexiévich, galardonada con el Premio Nobel de Literatura, es la sexta literata en lengua rusa que recibe ese galardón.

Era la favorita indiscutible de las principales casas de apuestas suecas, y los pronósticos dieron en el clavo. La periodista y escritora rusa Svetlana Alexievich , de 67 años, maestra del reportaje literario, es la nueva Nobel de Literatura.

La Academia Sueca afirma que su obra coral es un monumento "al sufrimiento y al coraje de nuestro tiempo". En su obra, que ha sido comparada a menudo con la de Solzhenitsin y el polaco Ryszrad Kapuscinski, Alexievich retrata en lengua rusa la realidad y el drama de gran parte de la población de la antigua Unión Soviética. A imagen y semejanza de una arqueóloga, la periodista se sumerge con la ayuda de cientos de entrevistas en los acontecimientos más traumáticos que han marcado la vida del "homo sovieticus", como la Segunda Guerra Mundial, la guerra de Afganistán, la catástrofe de Chernobil y la desintegración de la URSS.

"Lograr este premio es algo grande. Es del todo inesperado y casi una sensación inquietante. Pienso en los grandes autores rusos como Boris Pasternak", dijo Alexiévich por teléfono a la televisión pública sueca "SVT". Más tarde, en su primera comparecencia pública, dejó clara su condición de periodista independiente al hacer un llamamiento a "no hacer concesiones frente a ningún poder literario" y afirmar: "Respeto el mundo ruso de la literatura y la ciencia, pero no el de Stalin y Putin".

Alexiévich, quien llegó al acto en el coche del embajador sueco, se mostró convencida de que con su campaña de bombardeos en Siria, el presidente ruso, Vladímir Putin, está llevando a su país a un "segundo Afganistán".

La Guerra de Afganistán, acontecimiento que precipitó la desintegración soviética, es el protagonista de su libro "Los chicos del zinc" (1989), escrito desde el punto de vista de los veteranos y de las madres de los caídas en el país centroasiático. "Tampoco me gusta ese 84% de rusos que llama a matar ucranianos", señaló.

La escritora confesó que quiere "mucho" a Ucrania y recordó que estuvo en la revolución que tuvo lugar el pasado año en Kiev en la que fue derrocado el presidente, Víktor Yanukóvich. "Estuve en (la plaza) Maidán y he llorado ante las fotografías de la centuria celestial", los cientos de caídos en la revuelta popular de febrero de 2014.

Nacida en Ucrania, hija de un militar soviético, de origen bielorruso, y de madre ucraniana cuando su padre se reiró la familia se instaló en Bielorrusia donde ella estudió Periodismo en la Universidad de Minsk y trabajó en varios medios de comunicación. Trabajó como propfesora de historia y lengua alemana, aunque pronto decidió dedicarse a su veraddera pasión, el reportaje.

Su primer libro "La guerra no tiene rostro de mujer" -Debate la publicará en español el próximo noviembre-, un conjunto de entrevistas y monólogos que ahonda en el papel de la mujer rusa, que finalizó en 1983, no pudo publicarka hasta la perestroika.

El estreno de la versión teatral en el teatro de la Tahanka de moscú, en 1985, marcó un hito cultural en la apertura de Mijaíl Gorbachov. En ese mismo año se publicó también "Ultimos testigos", relatos en los que se recoge las voces de niños de entre 6 y 12 años que vivieron la contienda.

Su obra gira en torno a la Unión Soviética y se mueve en el terreno del drama. Muy influida opor el escritor Alés Adamóvich, a quien considera su maestro, aborda sus temas con técnica de montaje documental. En 1989 publicó el ya citado "Los chicos del zinc", para el que recorrió el país entrevistando a madres de soldados que habían fallecido en la contienda.

"Cautivados por la muerte", de 1993, aborda los suicidios de quienes no pudieron sobrevivir al fin de la idea socialista. "Voces de Chernobil", el único editado hasta ahora en castellan, inicialmente editado por Editorial Siglo XXI y reeditado el año pasado por Penguin Random House.

El tiempo de segunda mano. El final del hombre rojo", publicado el año pasado, habla sobre loa partucipantes en el drama socialista.

En su opinión, el "homo sovieticus" sigue vivo todavía y no es sólo ruso, sino también bielorruso, turcomano, ucraniano, kazajo...".

Crítica con el régimen del presidente bielorruso Alexandr Lukashenko, Alexievich afirma que "sólo intento captar un pedazo de la realidad y contar quienes somos y a dónde vamos". Es la decimocuarta mujer en ser distinguida con el Nobel y el sexto escritor en lengua rusa. El premio está dotado con 860.000 euros.

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