Los mecanismos que reparan el código de la vida se llevan el Nobel

Los químicos Tomas Lindahl, Paul Modrich y Aziz Sancar descubrieron el proceso mediante el cual las células reponen el ADN dañado

08.10.2015 | 02:20

El Nobel de Química 2015 reconoció ayer a tres investigadores por revelar los mecanismos de reparación del ácido desoxirribonucleico (ADN), lo que ha mejorado la comprensión de males hereditarios y hecho posibles nuevos tratamientos contra el cáncer. El sueco Tomas Lindahl, el turco Aziz Sancar y el estadounidense Paul Modrich han cartografiado y explicado cómo las células reparan su ADN y salvan la información genética, ayudando a entender mejor su funcionamiento, señala en su fallo la Real Academia de las Ciencias Sueca. Sus estudios han desvelado una aparente imposibilidad química: cómo cada copia del material genético humano es sorprendentemente similar a la original a pesar de que todos los procesos químicos sean propensos a errores aleatorios y que el ADN esté sometido además a radiación dañina y a moléculas reactivas.

Mientras hacía un posdoctorado en la Universidad de Princeton (EE UU) a finales de los sesenta, Lindahl empezó a estudiar la estabilidad de la molécula de ADN. De vuelta a Suecia, en el Instituto Karolinska de Estocolmo, sus experimentos probaron que el ADN sufría un deterioro lento pero notable, por lo que debían existir sistemas moleculares para reparar esos defectos. Empezó a buscar enzimas reparadoras usando ADN bacteriano, similar al humano, hasta encontrar una que eliminaba los restos dañados de citosinas (una de las cinco bases que forman parte de los ácidos nucleicos), y publicó su hallazgo en 1974. Lindahl reconstituyó una década después, cuando trabajaba en el Imperial Cancer Research Fund en Londres, la imagen molecular de cómo funciona la reparación por escisión de base, y en 1996 fue capaz de recrear el proceso de reparación humano in vitro.

Si Lindahl abrió las puertas a un nuevo campo de investigación, Sancar resolvió otra incógnita no resuelta por este: cómo las células afrontan los daños provocados por la radiación ultravioleta. Sancar, un graduado en Medicina que luego empezó a estudiar bioquímica, se trasladó a la Universidad de Texas a mediados de los setenta para tratar de averiguar cómo bacterias expuestas a dosis mortales de radiación ultravioleta podían recuperarse si eran iluminadas con luz azul visible. Y unos años después logró clonar el gen de la enzima reparadora (fotoliasa) y hacer que la bacteria la produjera.

Al inicio de su carrera investigadora Modrich se interesó por enzimas que afectaban al ADN, como la metilasa Dam. En colaboración con Matthew Meselson, biólogo molecular en Harvard (EE UU), demostró que la reparación de desapareamiento del ADN es un proceso natural que corrige los desajustes ocurridos cuando este se copia. A finales de los 80, trabajando en solitario, logró recrear ese complejo mecanismo in vitro y después lo aplicó al genoma humano.

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