GALLEGOS EN LA CIMA

noelia estévez calvar

27.09.2015 | 02:52

Más de 10.000 millones de toneladas de agua marina son transportadas cada año a diferentes regiones del mundo conteniendo miles de organismos que pueden suponer un riesgo ecológico en el país de destino. Las aguas de lastre, que acumulan los buques mercantes cuando navegan vacíos para mantener su estabilidad y expulsan al llegar a puerto, constituyen una peligrosa vía de entrada que en nuestro país ya han aprovechado especies invasoras como el mejillón cebra. Noelia Estévez (Vigo, 1983) estudia en la sede genovesa del Instituto de Ciencia Marina de Italia (ISMAR) la eficacia de dos sistemas de tratamiento para garantizar que pueden ser devueltas al medio sin causar tan nocivos efectos en los ecosistemas.

"El tráfico marítimo cada vez es mayor y supone la principal amenaza en los procesos de invasión biológica. El ISMAR es uno de los pocos centros del sur de Europa que realiza investigaciones en esta temática y además trabajamos con dos empresas de la región que han contactado con nosotros para testar sus métodos. Aquí se la da mucha importancia a la transferencia. Las aguas de lastre conllevan un riesgo ambiental muy grande con consecuencias económicas y sociales, pero también para la salud, pues pueden contener virus o bacterias", destaca.

Noelia acaba de renovar su contrato tras cumplirse dos años de su llegada al instituto italiano, donde es la única extranjera. Ya había realizado una estancia anterior en Génova para hacer prácticas en su acuario, el segundo mayor de Europa, tras acabar la carrera. Después cursó un máster en Acuicultura en Barcelona y regresó a Vigo para hacer su tesis doctoral en el Laboratorio de Inmunología y Genómica del Instituto de Investigaciones Marinas-CSIC.

Su trabajo, que acaba de ser premiado por la Diputación de Pontevedra, identifica por primera vez qué genes del mejillón gallego -Mytilus provincialis- están implicados en los procesos de muerte celular o apoptosis y en su desarrollo larvario. "Aunque parezca un organismo sencillo tiene procesos fisiológicos muy complejos comparables a los humanos. No se conocía la presencia de estos genes en moluscos bivalvos. Supone una pequeña pieza dentro de un puzle muy grande, pero es una información muy relevante para un sector de tanta importancia en Galicia", apunta esta "viguesa de Candeán".

Sus nuevos proyectos no tienen nada que ver con el preciado molusco, pero ella apela a la "formación multidisciplinar" recibida en la facultad olívica de Ciencias del Mar, a la que regresará en octubre para impartir una conferencia. "Salimos con unos conocimientos muy fuertes en diferentes áreas marinas que son complementarios y muy bien valorados fuera. Y el Campus del Mar ha ayudado a que la Universidad sea reconocida en este ámbito", subraya orgullosa.

Noelia, que encuentra semejanzas entre el cáracter portuario de Vigo y Génova y en la proliferación de calles en pendiente, hablará a los estudiantes sobre los sistemas para el tratamiento de aguas de lastre exigidos por un convenio de la Organización Marítima Internacional (OMI) aprobado en 2004 pero que todavía no ha entrado en vigor. "No será efectivo hasta que lo ratifiquen al menos 30 países que ocupen un 35% de la flota mundial. Pero tarde o temprano los buques tendrán que llevarlos a bordo y hay interés por estudiarlos y que puedan ser certificados por la propia OMI", señala.

Ella trabajaba con un sistema que utiliza ultrasonidos y otro basado en la electro-cloración para esterilizar el agua. Ambos han sido desarrollados por sendas empresas italianas. El segundo está más avanzado y la compañía es una de las pocas en Europa que ha superado el primer paso para obtener el sello de la OMI.

Noelia desarrolla sus estudios en los laboratorios del ISMAR, centro que pertenece al CNR, el equivalente al CSIC español, y en una estación marina que el centro tiene en el puerto genovés y donde prueban los métodos a menor escala: "En el caso del sistema de ultrasonidos utilizamos un transductor de pequeñas dimensiones que ponemos en contacto con el agua para propagar las ondas, pero en un buque el tratamiento se aplicaría en las tuberías que conectan los tanques y por las que circulan las aguas de lastre".

El proceso es arduo pues esa aguas incluyen microorganismos vertebrados e invertebrados, algas e incluso larvas de peces y los métodos deben garantizar una efectividad del 99% en su eliminación. "Elproyecto tiene muchas complicaciones asociadas porque además de la esterilización hay que evitar que se liberen sustancias tóxicas para los organismos autóctonos. No hay un proceso estandarizado, los volúmenos son enormes y ser eficaz no es nada fácil", explica.

El puerto de Barcelona ha calculado que los buques liberan entre sus muelles más de un millón de toneladas anuales de aguas de lastre. Y lo mismo ocurre en Vigo. De hecho, Noelia apunta a la penetración en esta ría y en la de Pontevedra del mejillón de Nueva Zelanda, que desplaza al gallego. "Podría haber entrado de esta forma", plantea.

Noelia también participa en estudios de toxicidad de contaminantes emergentes como los microplásticos y este año realizó una estancia en Tasmania con un proyecto propio sobre el diablillo antártico: "Es una especie muy importante desde el punto de vista ecológico y la experiencia fue maravilosa".

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