La historia del sanatorio que nunca existió

Galicia pierde su pasado

29.04.2014 | 01:36

Las revueltas irmandiñas tumbaron en el siglo XV torres y castillos medievales de los señores gallegos como reclamo de un mejor trato social para las clases más desfavorecidas. Muchas de aquellas heridas siguen sin cicatrizar en torres desvalidas y caídas. Otras han sido maquilladas como el Castillo de Moeche, primero, reconstruido por los propios irmandiños derrotados mediante sentencia. En la actualidad, no han sido los irmandiños sino la desidia, la falta de dinero e interés los que han colocado a doce monumentos gallegos en grave riesgo (llama la atención que no haya más), en la Lista Roja de Patrimonio: la Basílica de la Asunción en Allariz, la Casa Becerra en Arousa, el dolmen de Moruxosa en Toques, los monasterios de San Paio, San Pelaio, Santa Comba de Naves, Santa María de Monfero y de Bon Xesús de Trandeiras, así como el Palacio episcopal de Diomondi, las pinturas murales de la Iglesia de San Xulián de Moraime, el Sanatorio de Cesuras y la Torre da Fortaleza.

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