Norland, niñeras para bebés de oro

La escuela de cuidadoras donde estudió la palentina Teresa Turrión, a cargo del príncipe Jorge de Inglaterra, enseña hasta artes marciales a las actuales Mary Poppins

09.04.2014 | 01:21

Sombreros marrón chocolate, guantes, etiqueta victoriana y técnicas de autodefensa para proteger, hasta con la vida si fuese preciso, a los bebés de la élite mundial, a los que cuidan con celo. Las niñeras formadas en el Norland College de Bath (Inglaterra), consideradas las mejores del mundo, parecen modernas Mary Poppins. En realidad, son lo más parecido que queda en el planeta a este personaje popularizado por la película de Disney.

En la nómina de graduadas en Norland figura la palentina Teresa Turrión Borrallo, de 43 años, escogida por los duques de Cambridge, Guillermo y Catalina, para cuidar al príncipe Jorge, tercero en la línea de sucesión al trono británico. Desde el pasado lunes la institutriz acompaña a la familia en un viaje de tres semanas por Australia y Nueva Zelanda. Su cara ya ha dado la vuelta al mundo.

No será porque ella busque notoriedad. Si algo predica Norland, es discreción a toneladas. La escuela, fundada en 1892 por Emily Ward, ha formado en 121 años de historia a más de 7.000 profesionales. En el colegio, una regia villa catalogada que perteneció a un duque de York, se han formado las cuidadoras de los hijos de Mick Jagger, Roger Federer, la duquesa de York, Ana de Inglaterra y también de familias de la aristocracia española. Las institutrices aprenden cocina y nutrición, idiomas, primeros auxilios y todo tipo de materias básicas para la crianza de ricos herederos. En 2013, las instalaciones se renovaron por completo y cuentan con todo tipo de adelantos tecnológicos que conviven sin problemas con los servicios de té de plata de Sheffield. El título equivale a un grado universitario y se obtiene en tres años. Cada curso cuesta 15.270 euros. El sueldo al salir al mercado laboral oscila entre los 26.000 y 54.000 euros anuales.

Aunque disfrutar de la exclusividad de una nanny formada en Norland no está al alcance de cualquiera, hay atajos. Gracias al libro escrito por Louise Heren y Susan McMillan, dos madres que pasaron un año en la escuela, es posible seguir algunas de las reglas de oro que aplica una perfecta "Norlander" como, por ejemplo, que a los niños no se les levanta la voz. "Gritar es un gasto inútil de energía. Empeora las cosas. La clave está en conducir al niño por la senda correcta", dicen en el libro.

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