Memorias

De niño pastor al cuarto poder

Alfonso S. Palomares, de niño en una aldea gallega fuera de la civilización llegó a ser uno de los periodistas más influyentes de la Transición a la democracia en España

04.04.2014 | 13:58
Alfonso Sobrado Palomares. / JESUS REGAL

>> Aquel niño criado en la posguerra en un pueblo orensano más unido a la naturaleza que a la civilización, se convirtió décadas más tarde en uno de los periodistas más conocidos, de mayor iniciativa, influencia profesional y capacidad de lucha por la libertad y la democracia en la España de Franco y la que emergió tras su muerte. Un niño que se acostaba sin luz eléctrica ni agua corriente y supo lo que era pastorear ovejas o vacas, fundó desde los años 60 agencias como Radial Press o revistas como Ciudadano, Posible o Leer, y dirigiría EFE, con más de 2000 periodistas, la cuarta agencia de noticias del mundo. Para eso tuvieron que pasar etapas como la de sus estudios en el seminario de Ourense y los de Derecho y Periodismo en Madrid, al galope de una voluntad inquebrantable, una moral de combate y una capacidad de emprendimiento sorprendente que le llevaría a viajar por el mundo y hacer amigos como Ben Bella en Argelia, Fidel en Cuba o Felipe González en España, pero no por ello librarse de juicios o secuestros de sus revistas.El 4 de junio aparecerá un libro, "Siempre llega la noche"(Ediciones B) en que detalla su rica memoria periodística. Así nos la cuenta a nosotros.

>>Allá, en Calvos de Randín. "Nací en 1935 en Paradela, una aldea de Calvos de Randín, en Ourense pero lejos del mundo. No llegaban los coches ni la luz eléctrica ni el agua corriente ni una radio siquiera, pero sobraba aire puro y hermosos paisajes, todo era muy primigenio en una simbiosis con la naturaleza tal que para nosotros era un espectáculo de la modernidad ir a una carretera alejada a ver si pasaba un coche. Nos pareció magia una vez que un emigrante puso a funcionar una vitrola de manivela que había traído de Buenos Aires. A veces pienso que pasé de vivir en mi aldea un tiempo equivalente al Alto Medievo italiano, ese siglo X en Roma sobre el que escribí una novela, a la posmodernidad de las nuevas tecnologías décadas más tarde, cuando dirigí EFE. Viví una infancia de unión total con la naturaleza, con noches en que parecías habitar entre las estrellas porque ninguna luz artifical se interponía entre tú y ellas. La vecindad con Portugal, pegados como estábamos al Couto Mixto, era tal que los rapaces de un país y otro nos mezclábamos en el monte cuando cuidábamos las vacas, por cierto de razas diferentes. Mis padres eran labradores pero habían estado en La Habana y, a su vuelta, habían heredado un buen capital en tierras. Recuerdo a mi padre cantándome tangos de Gardel como "Adiós, muchachos". La Habana o la Argentina de Gardel y la emigración era mi mitología rural. Para un niño de Paradela Madrid estaba lejísimos, había que pasar ríos, montes, valle... en cambio La Habana o Buenos Aires estaba al lado porque allí habían estado muchos del pueblo y solo habían tenido que llegar a Vigo y coger un barco. Nací antes de la guerra civil pero mi memoria comienza en la posguerra, aunque como a mi pueblo no llegaba nada tampoco llegó la contienda civil ni sus secuelas, salvo que había algunos huidos en los montes para no entrar en filas que bajaban a echar una mano a los suyos de noche, en tiempos de siega".

>>El salto a la escuela. "A mi pueblo no iban maestros salvo de modo esporádico. Recuerdo vagamente que en la vieja escuela se rompieron una vez los cristales y la tinta de los tinteros se congeló, de frío que hacía. De los 40 o 50 chavales en edad escolar solo tres, un hermano mío y otro que luego fue psiquiatra en Santiago, caminábamos tres kilómetros para ir a la escuela de Calvos de Randín. Después mis padres, pensando en nuestros estudios, vendieron sus bienes y compraron una tienda de ultramarinos en Ourense, junto a los jardines del Posío. Tenía yo entonces 9 o 10 años y continué mis estudios en el seminario. Aunque era una época tridentina, fui bastante feliz en medio de aquel rigor eclesial absoluto en el que exigían estudiar mucho pero no menos que evitar los malos pensamientos porque al otro lado de ellos estaba el infierno. Salí del seminario, hice el Preuniversitario en Ourense y, tras pasar las pruebas en Santiago, me fui a hacer la carrera a Madrid. ¿Marca el seminario? Bueno, yo creo que es como un fuerte tatuaje y no sé hasta qué punto habrá influido en que ahora, jubilado, lea mucho de Filosofía y Teología, aunque más bien creo que es por causas sobrevenidas, como mis viajes a Israel o países árabes".

>>La Universidad. "En Madrid estudié Derecho y Periodismo en aquellos años en que aún era dominante el nacionalcatolicismo. En ese clima de pensamiento que reivindicaba la pureza yo me fui un verano a Inglaterra a un campo de trabajo universitario y tuve ocasión de romper, siquiera visualmente, mis ataduras carpetovetónicas. Allí no había chicas mediterráneas pero sí suecas, noruegas o danesas, que entonces constituían el paraíso mitológico del sexo para los reprimidos españoles. No me olvido por ello de aquel día en que un gran cartel nos anunció en inglés: "Hoy, fiesta del pijama". Allí me fui con el mío y experimenté que los sueños de un español podían ser realidad cuando empezaron a aparecer europeas con unas piernas infinitas solo enfundadas en sus "babydolls" o picardías, tan breves que a mí me parecían el mundo al revés. Mi carga de tabúes se deshacía allí como hielo al sol. Nacían los 60 y aún no sonaban los Beatles pero sí Elvis Presley cantando " Ámame tiernamente" o los Platters con " Only you", que se oía incansablemente desde unos años antes. Asomaba el twist y aquellas muchachas bailándolo en picardías eran como la rebelión de la naturaleza. Ni que decir tiene que vivir Inglaterra en aquel tiempo insuflaba una conciencia de libertad. En 1961 acabé los estudios de periodismo y adopté siempre una línea de trabajo comprometida con el cambio".

>>La lucha en el periodismo. "He sido un hombre de iniciativas que no mucho después de acabar la carrera fundé ya con Heriberto Quesada la agencia Radial Press, donde tuvimos trabajando, por cierto, a los entonces comunistas Nicolás Sartorius y César Alonso de los Ríos. Eso me obligó a viajar mucho para contratar free lances que me enviaran fotos e informaciones. En 1964 decidí ir a Argelia para documentar un libro que luego publiqué sobre mi admirado entonces Albert Camus, deslumbrante escritor franco-argelino de madre española. Además de eso traje el principio de una amistad con Ben Bella, el primer presidente de la Argelia independiente y dirigente del Movimiento de Países No Alineados, relación que duraría casi medio siglo. Ese viaje me coincidió con la revolución argelina y un Ben Bella al que solicitaban entrevistas decenas de periodistas allí acreditados. Yo fui a las bravas al hotel donde me dijeron que daba una conferencia,me dejaron pasar confundiéndome con un joven comandante de la Revolución y, cuando me identificaron y les dije que venía a la rueda de prensa, resultó que aquello era una reunión del bureau político del Frente de Liberación Nacional. Acabé consiguiendo una larga entrevista con él tras confesarme como admirador suyo. Era el ídolo y el héroe de la independencia de Argelia y de la revolución que estaba en marcha. A principios de los años sesenta, Ben Bella ocupaba junto a Fidel Castro, Tito, Pandit Nehru, Nasser y Sukarno el reparto estelar en el escenario de los países No Alineados que ofrecían un futuro diferente al férreo mundo bipolar que se balanceaba entre Washington y Moscú. A aquel movimiento prometedor vimos cómo muy pronto le llegó la noche".

>>Las fundaciones alfonsinas. "Ya antes de morir Franco, en los 70, fundé la revista Ciudadano, en defensa de los consumidores; era el único modo de atacar al régimen. Luego abrimos Posible, que no era comunista como Triunfo sino socialdemócrata, pero con una estrategia de provocación al poder. Secuestraron varias veces la revista y a mí me procesaron en cinco ocasiones. Tenía a María Antonia Iglesias como entrevistadora y a articulistas como Enric Sopena. Estaba también Miguel Ángel Aguilar, Antonio Burgos y José María Izquierdo, que era el subdirector junto a Félix Bayón. ¡Qué tiempos! Una vez me procesaron por lo militar por un informe que publicamos en Posible denunciando a un jerarca del franquismo que había sido señor de la represión en Málaga tras la Guerra Civil. Me acuerdo perfectamente del coronel instructor cuando estoy diciendo... "en este país..." y él me interrumpe y me grita "¡No diga ´país´! ¡Diga España, España!". Estaba indignado aquel coronel. Me pidieron seis años de cárcel, pero tuve la suerte de que Franco comenzara a agonizar. Fundé también, siempre con Heriberto Quesada, la revista Leer, que aún sigue él dirigiendo".

>>Aquella Transición. "En la Transición española, mi lucha como director de las revistas Ciudadano y Posible no era cómo conseguir buenas exclusivas sino cómo encontrar la manera de publicarlas sin que la censura de la administración franquista, ni los jueces de Orden Público, las degollaran ordenando su secuestro, lo que suponía retirarlas de la circulación. El miedo a la censura hacía que la censura comenzara en las redacciones. A veces era imprevisible, como sucedió cuando secuestraron un número de Posible por un artículo sobre las identidades de Cataluña escrito por el catedrático Manuel Jiménez de Parga. ¡Qué cosas! Pasada la Transición prácticamente todas las revistas que habían estado comprometidas con la lucha política, desaparecieron. Cuadernos para el Diálogo, Triunfo y nosotros. Ya no había ese ánimo combativo en democracia, cayó la publicidad y eso que las ventas iban bien. Yo me fui antes de que cerrara, pero no porque quisiera; me fui porque fracasó económicamente, como Pedrojota, salvando las distancias".

>>Luego vino EFE. "Como presidente de la Agencia EFE, en 1986, con la democracia asentada, los desafíos fueron muy diferentes. Yo no hacía información, tenía que facilitar de cien maneras que los más de dos mil periodistas que trabajaban para EFE la hicieran en las más diversas partes de mundo, desde Pekín a Panamá. No es gratuito que cite a Panamá, en donde seguí las tenebrosas maniobras de la dictadura de Noriega manteniendo largas conversaciones con él, y asistí a las de la invasión americana que determinó su caída. Es una historia interesante con varios personajes en escena, entre ellos el Nuncio de Su Santidad, por eso no puedo resumirlo de forma telegráfica, tendré que explicarlo en mi próximo libro si se quieren conocer los turbios detalles de lo que sucedió. Hoy sigo pensando que el Estado debe mantener una agencia como EFE. Articula la información del mundo hispanohablante y cuenta desde nuestra cultura lo que acontece aquí. Sería un despojo no tener una voz de las dimensiones de EFE. Y va a dar mucho juego en el futuro."

>>Felipe el seductor. "Felipe González presentó mi primera novela en 1976, ´ Las linotipias del miedo´, y también presentó el último. Cuando era director de Posible era yo más conocido que él y pidió conocerme. Charlamos y la primera vez que le vi me pareció de una oratoria deslumbrante y de ahí nació la amistad. Recuerdo alguna vez que le decía: ´Felipe, yo los junto y tú los seduces´. Porque es un seductor en el proceso verbal".


>>En Pekín, ante Tian An Men. "Fueron muchas las experiencias vividas en mi trabajo. Tian An Men, por ejemplo, en 1989. En una de aquellas noches soñadoras de futuro, cuando los estudiantes gritaban a favor de la libertad y la democracia en la plaza de Tian An Men, yo cenaba en un restaurante cercano con el poderoso presidente de la agencia Xinhua. Cuando le pregunté por los disturbios que se estaban produciendo me respondió que se disolverían como azucarillos en el té. Supongo que en su imaginario la palabra té significaba tanque, pues fueron los tanques del ejército los que provocaron la matanza de Tian An Men y disolvieron en sangre las ilusiones esperanzadas".

>>¿Suarocracia?, Depende. "Con la muerte de Suárez me vino a la cabeza un episodio que tuve con él cuando allá por 1977 en la revista Posible publicamos en portada una palabra en grandes titulares: "La Suarocracia". Analizábamos cómo Suárez estaba poniendo sus peones para controlar el poder. Un día de esos me tropecé con él en las Cortes y me dijo: ¿Tú crees que tengo tanto poder? Ya quisiera yo tenerlo". "Nosotros cumplíamos nuestra función crítica pero ahora, con la distancia que da el paso de los años, digo que aquel hombre más vilipendiado de su tiempo por hacer cosas que eran necesarias, ahora es glorificado por las mismas. Le atacaron por los cuatro puntos cardinales, por los mismos que hoy le ensalzan". En la revista Posible, no sin riesgo entonces, hicimos reportajes sobre los jerarcas del franquismo. José Antonio Girón se presentaba como el que encabezaba el sector falangista-obrero del régimen, y nosotros demostramos que había acumulado una fortuna impresionante. Él se querelló, pero ni siquiera fueron admitidas. Lo teníamos todo escriturado y documentado".

>>Todo menos dinero. "A lo largo de más de cuarenta años de profesión, en el periodismo hice casi de todo, menos dinero. A veces comprendí la historia con retraso como cuando Ahmed Ben Bella me reveló, después de haber pasado catorce años en la cárcel, que durante su presidencia había mantenido unas magníficas relaciones con el régimen de Franco porque se lo habían pedido Fidel Castro y el Ché Guevara. A Fidel Castro lo vi en el reino de su gloria a mediados de los sesenta y también después cuando la revolución había perdido la frescura de la seducción a primera vista y la reiteración ideológica trataba de edulcorar los evidentes fracasos económicos. Viví un periodismo muy diferente al que ahora nace. Las nuevas tecnologías han llevado a una seria crisis al periodismo que calificamos como tradicional, que es el que aquí cuento, pero no estamos en el final del periodismo sino en el comienzo de uno nuevo que tiene que mantener un serio pulso con el poder, pero no solo con el poder político, ya que las nuevas tecnologías también han cambiado el poder de lugar. El poder, buena parte del poder, ya no está en manos de los políticos, se encuentra en las poderosas redes financieras y con unos resultados perversos".

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