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La confesión pública de un Pontífice difícil de etiquetar

01.04.2014 | 02:06

No se lo está poniendo fácil el Papa Francisco a quienes tratan de etiquetarlo con un par de adjetivos fácilmente comprensibles por todo el mundo. ¿Conservador o progresista?El ala más conservadora del espectro político estadounidense, el "Tea Party", ha tildado práticamente de marxistas los planteamientos económicos del Pontífice italo-argentino en su exhortación apostólica "La alegría del Evangelio", muy críticos con determinados aspectos de la libre economía de mercado.

Como contrapartida, el pasado viernes, 24 horas después de recibir a Barack Obama, el Papa Bergoglio despachó una imagen muy infrecuente, sino inédita, y considerada en determinados ambientes como profundamente anticuada: un sucesor de Pedro confesándose de rodillas y en público (a la vista de la gente, no en voz alta, se entiende).

Al término de una homilía en la basílica de San Pedro sobre la parábola del hijo pródigo y la importancia de la confesión, Francisco pasó inesperadamente a dar una lección práctica. Cuando el maestro de ceremonias le conducía hasta el lugar donde debería ponerse a escuchar a los penitentes, el Papa le dijo: "Espera", y se dirigió a confesarse él mismo en un confesonario cercano. Aseguran algunos expertos vaticanistas que el gesto no estaba preparado de antemano, sino que el Pontífice se arrodilló delante de un confesor desconocido -y supuestamente muy sorprendido- y realizó su confesión. El proceso duró tres o cuatro minutos. Acto seguido, Bergoglio se fue con la misma naturalidad al confesonario asignado para él donde escuchó las confesiones de varios penitentes.

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