El empresario que pasó desapercibido

23.08.2013 | 07:27

Antonio Massó nació en Vigo en 1906 para convertirse en el pequeño de la tercera generación de la saga catalana de los Massó, que a principios del siglo XIX se establecía en Bueu para dedicarse a la saladura y conserva de pescado. Desde pequeño, Antonio Massó mostró tener habilidades para el dibujo, una virtud que más adelante lo llevaría a dedicarse al pirograbado de colmillos de ballena y a encargarse de la parte comercial de la empresa familiar.
En las vitrinas de la exposición temporal "Antonio Massó en cor marfil" se encuentran varios álbumes donde se pueden ver fotografías de cuando estudiaba en Bilbao e incluso su carné de socio del Athletic. En 1931 viajó a Estados Unidos para estudiar sobre la industria conservera americana y visitó el parque de Yosemite, donde hizo las fotografías de secuoyas que se exponen en el museo. Las semillas que trajo para su hermano Gaspar hacen posible que hoy Beluso cuente con una de las alineaciones de secuoyas más altas de Europa.
A su regreso se casó con María Victoria de Ariza y González, siendo el primero de los Massó que no contraía matrimonio con alguien ajeno al sector de la conserva. Fue entonces cuando se unió al consejo de empresa Massó Hermanos S.A., dedicándose a la imagen, la publicidad y la promoción de la fábrica.
Su afición por el pirograbado empezó en 1957, cuando visitó la Feria del Mar de San Sebastián y un amigo le regaló su primer pirograbador.

 
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