Wagner y Verdi, dos colosos y un tiempo

El bicentenario del nacimiento de los más grandes compositores de ópera de la historia permite establecer semejanzas y diferencias entre vidas paralelas

17.03.2013 | 00:00

Este año se celebra el bicentenario de dos gigantes de la composición: Richard Wagner y Giuseppe Verdi. La conmemoración del último rebasa el escenario de Italia, donde a los teatros de La Scala en Milán, Argentina y Apollo en Roma, La Pérgola en Florencia, La Fenice en Venecia, San Carlo en Nápoles, Grande en Trieste y Nuovo en Rímini, se han sumado con espectáculos en su programación La Ópera de París, el Imperial de San Petersburgo y el Her Majesty de Londres. A ello hay que sumar la amplia actividad de todo tipo hasta octubre, culminación del año verdiano.

Nacidos en 1813 con unos meses de diferencia, el alemán Wagner (Leipzig, 22 de mayo) y el italiano Verdi (Le Roncole, Baja Lombardía, 9 de octubre) son probablemente los más grandes compositores de ópera de todos los tiempos. Aunque pertenecientes a mundos y lenguas distintas, sus vidas transcurren paralelas. Ambos bebieron del Romanticismo y ambos representaron dos culturas poderosas, aunque partiendo de un origen distinto. La italiana tenía sus raíces en las tradiciones de Roma, la Iglesia católica y el Renacimiento. En lo que concierne a la ópera, el entretenimiento musical más popular, el naciente Estado buscó la perfección. Verdi supo verlo.

Por el contrario, la alta cultura de los países de habla alemana se había desarrollado, sobre todo, durante el siglo XVIII, en primer lugar, con el genio barroco de Bach y Händel y, más tarde, a través del clasicismo de Gluck, Mozart y Haydn. Con la creciente influencia intelectual, diplomática y económica, en el siglo XIX los estados germánicos perseguían una identidad única y sin darse cuenta se convirtieron en centros de la revolución cultural que estaba naciendo. Richard Wagner resume con su obra los acontecimientos.

Rüdiger Safranski, autor de un libro clave para entender el Romanticismo, cuenta cómo el 22 de mayo de 1872, coincidiendo con el quincuagésimo noveno aniversario del nacimiento de Wagner, Friedrich Nietzsche estuvo presente en la ceremonia de colocación de la primera piedra del teatro de Bayreuth y cómo en la cuarta Consideración intempestiva escribió: "Es la primera vuelta al mundo del reino del arte. Con lo cual, según parece, no sólo se ha descubierto el nuevo arte, sino también el arte mismo". Pese a las ofensas que se sucedieron entre ambos, resurgían de vez en cuando los felices días de Tribschen. Para Nietzsche, el arte había vuelto a sus orígenes griegos con Wagner.

En muchos sentidos Italia y Alemania tuvieron experiencias paralelas nacionales durante el siglo XIX, y cada compositor está estrechamente asociado con la vida política y cultural de su país. Hay que tener en cuenta que ambas naciones lograron la unificación con sólo un año de distancia. Pero al mismo tiempo que el paralelismo, es necesario establecer la diferencia. Verdi comenzó a mostrar su talento musical cuando era niño y recibió una educación musical sólida. Por el contrario, Wagner no demostró interés en la música hasta la adolescencia. Luego supo avanzar, sin embargo, a una velocidad vertiginosa y en gran medida de forma autodidacta.

Desde el punto de vista geopolítico, en una parte de Europa, el período napoleónico marcó el principio del fin de la dominación aristocrática. Verdi nació en el ducado de Parma -ahora una provincia italiana laboratorio del movimiento de Beppe Grillo-, entonces unido a Francia como parte del Imperio de Napoleón. Por la procedencia corsa del emperador, muchos italianos eran partidarios franceses. La familia de Verdi encaja en ese molde. Los alemanes, sin embargo, se mostraron proclives a odiar las incursiones de la Francia imperial. Wagner nació en Leipzig apenas unos meses antes de que Napoleón sufriese una derrota decisiva a las puertas de la ciudad que lo condujo al destierro de Elba.

Verdi y Wagner experimentaron diferentes suertes en las revoluciones y las rebeliones de 1848 y 1849. El primero regresó de París a Milán convertido en un héroe nacional. El segundo, a causa de su panfleto radical, tuvo que huir a Sajonia como un paria. Aunque nunca se reunieron, existía una rivalidad entre ellos. Wagner despreciaba la ópera contemporánea, sobre todo si se trataba de un éxito comercial, como ocurría frecuentemente con Verdi. Incluso se burlaba de ella. El compositor italiano emitió señales contradictorias. Por un lado, elogió Tristán e Isolda "como una de las grandes creaciones del espíritu humano". Por otro, comentó de la vida de su antagonista alemán que en ella había mucho mal de raíz.

Uno de los rasgos de identidad del carácter de Verdi fue su tolerancia. Por el contrario, la intolerancia de Wagner llegó a ser, más que proverbial, legendaria. La producción en París de su gran ópera Tannhäuser resultó una debacle. Había pasado más de una década tratando de ponerla en escena en la capital cultural de Europa, pero la noche del estreno una claque abucheó la música desde las primeras notas. Pasó el resto de su vida jactándose de la cultura superior alemana y ridiculizando la francesa. Frente al cosmopolitismo algo superficial de Verdi, su fuerza intelectual era inigualable, influenciado poderosamente por la filosofía alemana de su época, especialmente por Schopenhauer. No ha existido un caso parecido entre músicos.

Con Verdi y Wagner, Wagner y Verdi, doscientos años después, se puede jugar a semejanzas y diferencias.

Noticias relacionadas

Sociedad y Cultura

Johnny Depp, Charlie Sheen y Kevin Dillon
Depp, Sheen y Dillon celebran el 30 aniversario de ´Platoon´

Depp, Sheen y Dillon celebran el 30 aniversario de ´Platoon´

Los protagonistas de la cinta de Oliver Stone se reúnen en una fiesta que comparten en Instagram

Casi 250 personas han muerto ahogadas este año

El 81% de las víctimas han sido hombres - En lo que llevamos de julio ya han fallecido 36 personas

Descubre las cinco mejores heroínas del cine de acción

Descubre las cinco mejores heroínas del cine de acción

'Wonder Woman' es la primera en superar la barrera de los 100 millones en su estreno en EEUU

 
Enlaces recomendados: Premios Cine