E. OCAMPO - VIGO
Comedido, tímido, creciente, húmedo, tierno, descarado, succionador, tronador, fogoso, desabrido, mañanero, nocturno... Las clasificaciones de besos publicadas llegan al centenar. Hay quien ensalza la técnica hasta la categoría de arte e incluso quien se ofrece como instructor en redes sociales.
El cineasta Woody Allen fue uno de los célebres autores que quitó romanticismo al beso. A pesar de que ese momento ocupase algunas de las escenas más ensalzadas del celuloide de los años cincuenta. "Un beso es un intercambio de saliva y bacterias", espetó Allen. Y razón no le faltaba, según demuestran ahora varios estudios. Se calcula que por cada milímetro de saliva que se pone en movimiento, entre diez mil y diez millones de bacterias se mueven entre dientes y encías al ritmo que marca la pasión.
La Universidad de Helsinki es una de las que avaló que hay probabilidades de que el beso entre parejas estables que sufren la dolencia puede transmitar la periodontitis –una infección que destruye el tejido de las encías–. Otras enfermedades que pueden llegar a contagiarse por la saliva son la gripe o la hepatitis "B".
El doctor en Odontología de Vigo, Pedro Guitián, precisa que la mayoría de las bacterias que se transmiten son beneficiosas y necesarias para mantener el ecosistema bucal pero "otras muchas son las causantes de enfermedades como la gingivitis y enfermedad periodontal entre otras". "Un contacto esporádico no supone ningún riesgo, pero si el contacto es recurrente y se trata de una pareja estable, se puede desarrollar en caso de que alguno de los miembros la padezca". "La comúnmente conocida como piorrea o enfermedad de las encías representa la primera causa de pérdida de dientes en adultos y tiene carácter hereditario", señala el doctor Guitián y la odontóloga Elena López Alvar, que aseguran que "hoy en día existen métodos genéticos capaces de decirnos si una persona es susceptible de padecer esta enfermedad en un futuro y prevenir su aparición y la consecuente pérdida de piezas dentales". Otras enfermedades más frecuentes entre adolescentes y relacionadas con el intercambio de saliva son, por ejemplo, la mononucleosis infecciosa, que tiene el sobrenombre de enfermedad del beso.
Los efectos beneficiosos de besarse también están siendo reconocidos médicamente. Durante un beso de alta intensidad aumentan los niveles de dopamina –sustancia asociada con la sensación de bienestar– y de testosterona –hormona asociada al deseo sexual–, y las glándulas adrenales segregan adrenalina y noradrenalina, que aumentan la presión arterial y la frecuencia cardiaca. A la vez, la glándula pituitaria, situada en la base del cerebro, libera oxitocina.
La Fundación Española del Corazón (FEC) recordó también ayer que el amor influye en la salud delcorazón, ya que reduce los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares y contribuye a alargar la esperanza de vida.
Enfermedad del beso
- Conocida también como enfermedad de los enamorados o mononucleosis infecciosa (MNI). Su principal vía de transmisión es la saliva.
Gingivitis
- Es una enfermedad bacteriana que afecta la placa dental y no se define como "contagiosa", según la American Dental Association.
Enfermedad periodontal
- Enfermedad que afecta a las encías y a la estructura de soporte de los dientes. La causa una bacteria presente en la placa.
Infección
- Infección por estreptococo. Conocida también como "strep disease", esta dolencia bacteriana contagiable a través de besos causa una infección en la garganta.
Beneficios
- Besarse produce efectos en el metabolismo: Aumenta el flujo de saliva, que ayuda a la salud bucal. También aumenta la secreción de dopamina, responsable de la sensación de bienestar y testosterona y la presión arterial. Otros estudios señalan la influencia en el deseo sexual.