AMAIA MAULEÓN - VIGO
Un anuncio por palabras en FARO DE VIGO fue el "culpable" de que José Campos viva y trabaje hoy en Croacia. Este vigués de 42 años es miembro de una familia de armadores y al negocio familiar dedicó José catorce años de su vida. Su espíritu inquieto hacían la ciudad demasiado pequeña y sintió que necesitaba conocer más mundo.
Lo primero, José se independizó con un negocio propio de exportación de pescado y puso un anuncio en el periódico decano en el que buscaba una secretaria que hablase y escribiese francés e italiano.
Aleksandra –una serbia que estaba precisamente en la ciudad olívica por un desamor– respondió a su mensaje. Y surgió el amor. Se casaron, enmarcaron el anuncio de Faro que les había unido, y juntos se fueron a Perú, donde continuaron trabajando en la producción de calamar y pulpo durante unos años.
El negocio dejó de ser rentable y la pareja regresó a Vigo. "A mí me gusta mi tierra y estoy orgulloso de ser de aquí pero lo cierto es que no aguanto más de quince días en ella", admite el empresario.
Así, decidieron probar suerte al sur de Croacia, donde habían ido unas vacaciones y habían quedado impactados por tanta belleza. "Habíamos comprado un terrenito para hacer una casa en Orebic así que decidimos instalarnos allí", recuerda el vigués.
Pero el amor pocas veces es para siempre y, recientemente, la pareja se ha divorciado aunque mantiene muy buena relación. Aleksandra ha regresado a Belgrado, Serbia, donde nació (aunque su madre es croata). "Una mujer serbia es muy difícil que viva sola en Croacia", apunta José que, por su parte, se ha mudado "al menos durante el invierno" a Zagreb. "En Orebic viven apenas mil habitantes y ningún español y el invierno se hace muy duro", justifica.
Un hueco empresarial
En Zagreb se ha unido a un abogado español y trabajan juntos en la representación de empresas tratando de abrir nuevos mercados. "Aquí tengo un buen grupo de amigos españoles y al menos durante bastante tiempo espero quedarme aquí. Además, uno ya llega a una edad en la que tiene ganas de asentarse y este es un buen lugar para hacerlo", reflexiona el empresario, al tiempo que reconoce que "en estos tiempos de crisis no es buena idea regresar a España".
En Croacia oficialmente hay 150 españoles aunque, según advierte José, "en realidad somos menos". José adora este país; sus paisajes y sus posibilidades. "Conozco bastante mundo y puedo asegurar que Croacia es un país precioso y no solo la costa, que es lo que más se vende", apunta. Su familia y sus amigos gallegos han podido recorrer junto a él los rincones más hermosos y curiosos del país. "Con la crisis, cada vez me vienen a visitar menos pero en navidades también fui yo a Vigo", dice.
De hecho, Croacia recibe unos ocho millones de turistas al año. "Los españoles lo han descubierto desde hace unos diez años, pero el país ya recibía de siempre muchísimo turismo, sobre todo de Serbia, pero también británicos, alemanes y franceses", describe el vigués.
De Croacia tan solo lleva mal los complicados asuntos burocráticos a los que cada año tiene que someterse. "Renovar el permiso de trabajo y residencia es toda una odisea y muchas veces te encuentras con funcionarios que te tratan muy mal a pesar de que pagas tus impuestos como uno más. En ese sentido, hay un sector de la población bastante xenófobo", lamenta.
También el país sigue marcado por la cercana guerra de 1991. "Aquí se da a entender que el croata es el héroe y el serbio el malo y no es así; nadie tiene las manos limpias", advierte el vigués.
Sin embargo, el empresario percibe las primeras señales de cambio. "Desde que en las elecciones ganó la izquierda se nota cierta apertura y en 2013 Croacia formará parte de la Unión Europea y el cambio será aún mayor. Croacia tiene un futuro muy esperanzador", augura.